{"id":2167,"date":"2022-03-14T15:19:42","date_gmt":"2022-03-14T13:19:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2167"},"modified":"2022-03-14T15:19:42","modified_gmt":"2022-03-14T13:19:42","slug":"diseno-de-ciudades-amigables-para-los-seres-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2167","title":{"rendered":"Dise\u00f1o de ciudades amigables para los seres humanos"},"content":{"rendered":"<p>Eva Rosa Mart\u00ednez (a), Pablo Coquillat Mora (b), Carmen Berenguer Forner (c)<br \/>\n(a) Dept. de Psicolog\u00eda B\u00e1sica, Universitat de Val\u00e8ncia, Espa\u00f1a<br \/>\n(b) Dept. de Urbanism, Universitat Polit\u00e8cnica de Val\u00e8ncia, Espa\u00f1a<br \/>\n(c) Dept. de Psicolog\u00eda Evolutiva y de la Educaci\u00f3n, Universitat de Val\u00e8ncia, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-5-cc-Vecteezy.jpg\" alt=\"(Vecteezy) Werayuth Tessrimuang\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(Vecteezy) Werayuth Tessrimuang.<\/p><\/div>\n<p><em>El espacio f\u00edsico donde se desarrolla la vida personal y social determina en gran medida el bienestar y la calidad de vida de las personas. De acuerdo con Naciones Unidas (2020) alrededor del 56.2% de las personas viven actualmente en \u00e1reas urbanas, y se espera que esa cifra aumente hasta un 60,4% en 2030. Estudios previos basados en metodolog\u00eda de encuestas y experimental han evidenciado el impacto del dise\u00f1o urbano en la inclusi\u00f3n social e intergeneracional, la prevenci\u00f3n de delitos, y la salud f\u00edsica y mental. La psicolog\u00eda ambiental y la neurociencia pueden proporcionar criterios basados en la evidencia para dise\u00f1ar ciudades amigables para el desarrollo humano, analizando las experiencias y los comportamientos de las personas en los espacios urbanos.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-5-e.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>El ser humano tiene una gran influencia en el espacio f\u00edsico que habita. Al mismo tiempo, el espacio f\u00edsico donde se desarrolla la vida personal y social determina en gran medida el bienestar de las personas. Seg\u00fan las Naciones Unidas (2020), alrededor del 56.2 % de las personas vive actualmente en \u00e1reas urbanas y se espera que esta cifra aumente hasta un 60.4 % en 2030. Con el tiempo, los criterios que gu\u00edan el dise\u00f1o de los entornos urbanos se han ampliado, desde las necesidades relacionadas con el trabajo y el consumo, a otras que incluyen la conservaci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico y los recursos naturales, la promoci\u00f3n de la sostenibilidad y la mejora del bienestar de las personas, incluidas aquellas con necesidades especiales, como los ancianos, los ni\u00f1os o las personas con discapacidad. La psicolog\u00eda ambiental y la neurociencia pueden proporcionar criterios basados en la evidencia para dise\u00f1ar ciudades amigables para los seres humanos estudiando las experiencias y comportamientos de las personas en los espacios urbanos.<\/p>\n<p>La experiencia humana de un espacio f\u00edsico es un fen\u00f3meno complejo que comienza con la percepci\u00f3n de las caracter\u00edsticas sensoriales del entorno. A partir de esta experiencia multisensorial, junto con otros factores culturales y personales, los individuos comprenden y hacen una valoraci\u00f3n del entorno que les rodea. En concreto, la experiencia humana en un entorno puede verse afectada por diferentes condiciones, tanto temporales como permanentes, de los perceptores y del propio entorno (Piga y Morello, 2015). Por un lado, los perceptores est\u00e1n influenciados por factores permanentes como su historia personal, cultura, educaci\u00f3n, habilidades y recuerdos; as\u00ed como por factores temporales como su estado f\u00edsico y emocional en ese momento espec\u00edfico, o su condici\u00f3n social transitoria (solo, en grupo, o en una multitud). Por otro lado, el entorno f\u00edsico tambi\u00e9n presenta condiciones permanentes y semipermanentes (p. ej., edificios, espacios abiertos, mobiliario urbano), condiciones recursivas (p. ej., ciclos estacionales), y condiciones temporales (p. ej., el flujo de personas y autom\u00f3viles). El dise\u00f1o ejerce un control directo sobre las condiciones permanentes y semipermanentes. Las condiciones recursivas tambi\u00e9n se pueden controlar hasta cierto punto, por ejemplo, plantando \u00e1rboles que ayuden a disminuir la temperatura y absorber CO2. Con respecto a las condiciones temporales, el dise\u00f1o no puede controlarlas directamente, pero puede guiar e informar a las personas, por ejemplo, proporcionando infraestructuras para caminar o circular en bicicleta.<\/p>\n<p>Investigaciones previas basadas en encuestas han demostrado repetidamente el impacto de los entornos urbanos en la inclusi\u00f3n social e intergeneracional, la prevenci\u00f3n del delito, y la salud f\u00edsica y mental de las personas. Por ejemplo, hay evidencia que sugiere que algunas caracter\u00edsticas de los entornos urbanos pueden incrementar la exclusi\u00f3n y el aislamiento de determinados grupos sociales y de edad (p. ej., Shirazi, 2020). Estas caracter\u00edsticas incluyen un entorno urbano inseguro y poco acogedor, congesti\u00f3n del tr\u00e1fico, redes de transporte deficientes, y falta de servicios y comodidades. En cuanto a la salud f\u00edsica y mental de los habitantes urbanos, si bien vivir en una ciudad proporciona un mayor acceso a los recursos de salud, tambi\u00e9n conlleva riesgos asociados a un entorno social exigente y estresante, y mayores disparidades sociales. De hecho, los trastornos del estado de \u00e1nimo y de ansiedad son m\u00e1s frecuentes en los habitantes de las ciudades, y la incidencia de esquizofrenia se duplica en las personas nacidas y criadas en las ciudades (p. ej., Zumelzu y Herrmann-Lunecke, 2021).<\/p>\n<p>Por otro lado, actualmente se est\u00e1n realizado numerosos estudios experimentales para comprender la relaci\u00f3n persona\/entorno (p. ej., Karakas y Yildiz, 2020). Las t\u00e9cnicas de neurociencia que registran la actividad fisiol\u00f3gica del cerebro (p. ej., resonancia magn\u00e9tica funcional) y del sistema nervioso perif\u00e9rico (p. ej., seguimiento de movimientos oculares) han revolucionado la investigaci\u00f3n sobre la conciencia del entorno. Nuevas tecnolog\u00edas, como la realidad virtual para la simulaci\u00f3n de espacios f\u00edsicos, tambi\u00e9n se han incorporado recientemente a este campo de investigaci\u00f3n. Adem\u00e1s, fuera del laboratorio, a pie de calle, tambi\u00e9n es posible registrar los movimientos de las personas en entornos urbanos reales mientras se miden diferentes variables psicofisiol\u00f3gicas gracias a Apps especialmente dise\u00f1adas para este fin y a nuevos dispositivos asequibles que pueden ser vinculados a un smartphone.<\/p>\n<p>Uno de los hallazgos m\u00e1s ampliamente documentados en este \u00e1rea de investigaci\u00f3n es el efecto beneficioso de la incorporaci\u00f3n de elementos de la naturaleza en los espacios urbanos para la salud f\u00edsica y mental que incluyen, entre otros, disminuci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial y la frecuencia card\u00edaca, reducci\u00f3n del estr\u00e9s y la actividad neuronal en las \u00e1reas del cerebro vinculadas a la enfermedad mental, o mejora del bienestar emocional (v\u00e9ase la revisi\u00f3n de Maller y col., 2006). Los elementos de la naturaleza que han demostrado ser m\u00e1s beneficiosos son el agua, la brisa, la luz del d\u00eda, los jardines y los animales. No s\u00f3lo estar en contacto e interactuar con estos elementos, sino tambi\u00e9n observarlos, tiene consecuencias positivas para la salud (p. ej., simplemente ver peces nadando en un acuario reduce la presi\u00f3n arterial y el ritmo card\u00edaco). Estos efectos positivos son a\u00fan m\u00e1s notables para poblaciones con diversas necesidades especiales. Por ejemplo, los ni\u00f1os con trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n con hiperactividad (TDAH) presentan menos s\u00edntomas asociados al trastorno cuando juegan en la naturaleza, en comparaci\u00f3n con otro tipo de entornos. Adem\u00e1s, las personas con demencia y autismo pueden beneficiarse de los jardines sensoriales que brindan oportunidades para explorar activamente el entorno utilizando todos sus sentidos. Algunas organizaciones, como la Fundaci\u00f3n 7 Senses en Australia (https:\/\/www.7senses.org.au), promueven el dise\u00f1o de espacios urbanos ricos que fomenten la curiosidad, el desarrollo y el aprendizaje.<\/p>\n<p>En las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas seremos testigos de un r\u00e1pido desarrollo de la investigaci\u00f3n sobre las relaciones entre el dise\u00f1o urbano y las experiencias cognitivas. Esto ser\u00e1 de gran ayuda en el futuro, para evaluar las cualidades de los espacios urbanos existentes y orientar el dise\u00f1o de entornos c\u00f3modos, saludables, sostenibles, seguros e inclusivos.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Habitat, U. N. (2020). World Cities Report 2020: The value of sustainable urbanization. <em>United Nations Human Settlements Programme (UN-Habitat)<\/em>. www.unhabitat.org<\/p>\n<p>Karakas, T., y Yildiz, D. (2020). Exploring the influence of the built environment on human experience through a neuroscience approach: A systematic review. <em>Frontiers of Architectural Research<\/em>, 9, 236-247.<\/p>\n<p>Maller, C., Townsend, M., Pryor, A., Brown, P., y St Leger, L. (2006). Healthy nature healthy people: \u2018Contact with nature\u2019 as an upstream health promotion intervention for populations. <em>Health Promotion International<\/em>, 21, 45\u201354.<\/p>\n<p>Piga, B., y Morello, E. (2015). Environmental design studies on perception and simulation: An urban design approach. <em>Ambiances. Environnement sensible, architecture et espace urbai<\/em>n, 1.<\/p>\n<p>Shirazi, M. R. (2020). Compact urban form: Neighbouring and social activity. <em>Sustainability<\/em>, 12, 1987.<\/p>\n<p>Zumelzu, A., y Herrmann-Lunecke, M. G. (2021). Mental well-being and the influence of place: Conceptual approaches for the built environment for planning healthy and walkable cities. <em>Sustainability<\/em>, 13, 6395.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 25 de febrero de 2022.<br \/>\nAceptado el 9 de abril de 2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Esta es la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Rosa Mart\u00ednez, E., Coquillat Mora, P., Berenguer Forner, C. (2022). Designing human-friendly cities. <em>Ciencia Cognitiva<\/em>, 16:1, 7-9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eva Rosa Mart\u00ednez (a), Pablo Coquillat Mora (b), Carmen Berenguer Forner (c) (a) Dept. de Psicolog\u00eda B\u00e1sica, Universitat de Val\u00e8ncia, <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2167\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,512,3,740],"tags":[742,741,743],"class_list":["post-2167","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-multilingue","category-psicologia","category-urbanismo","tag-ciudades-amigables","tag-diseno-urbano","tag-experiencia-de-espacios-urbanos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2167"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2169,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2167\/revisions\/2169"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}