{"id":2125,"date":"2021-09-30T11:45:13","date_gmt":"2021-09-30T09:45:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2125"},"modified":"2021-09-30T11:45:48","modified_gmt":"2021-09-30T09:45:48","slug":"ciudades-mas-verdes-cerebros-mas-sanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2125","title":{"rendered":"\u00bfCiudades m\u00e1s verdes, cerebros m\u00e1s sanos?"},"content":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Garc\u00eda-Rodicio<br \/>\nDept. de Educaci\u00f3n, Universidad de Cantabria, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/cienciacognitiva.org\/files\/2021-14-cc-HectorGarcia.jpg\" alt=\"(cc) H\u00e9ctor Garc\u00eda-Rodicio\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) H\u00e9ctor Garc\u00eda-Rodicio<\/p><\/div>\n<p><em>Contamos ya con suficiente evidencia del impacto positivo de los espacios verdes sobre el desarrollo cerebral infantil. Se han propuesto al menos tres hip\u00f3tesis, no excluyentes, para explicar dicha relaci\u00f3n: (a) la disminuci\u00f3n de la exposici\u00f3n a contaminantes, (b) la promoci\u00f3n de la actividad f\u00edsica, y (c) la capacidad reparadora de la naturaleza. En este art\u00edculo repasaremos los estudios m\u00e1s actuales para confirmar que, en efecto, el contacto con la naturaleza es fundamental para el correcto desarrollo del cerebro y la capacidad cognitiva de ni\u00f1os y ni\u00f1as por los tres mecanismos propuestos. Acudimos al concepto de \u201centorno de adaptaci\u00f3n evolutiva\u201d para integrarlos en una sola explicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2021-14.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Gracias a estudios recientes sabemos que el contacto con espacios verdes est\u00e1 asociado a un mejor desarrollo cerebral y cognitivo. Por ejemplo, en uno de ellos se calcul\u00f3 la cantidad de zona verde alrededor de distintas escuelas y se tomaron datos sobre el rendimiento en tareas cognitivas de los escolares. Se encontr\u00f3 que los que acud\u00edan a centros con mayor proporci\u00f3n de naturaleza circundante rindieron mejor en tareas de atenci\u00f3n sostenida o de memoria operativa (Dadvand y col., 2015). Ocurre as\u00ed tambi\u00e9n con la naturaleza alrededor del lugar de residencia y no s\u00f3lo sobre el rendimiento cognitivo, sino tambi\u00e9n sobre el desarrollo de la masa y conectividad de las \u00e1reas cerebrales que soportan dicho rendimiento, como la corteza prefrontal (Dadvand y col., 2018). Es m\u00e1s, los espacios verdes podr\u00edan influir positivamente incluso durante nuestra gestaci\u00f3n: otro estudio calcul\u00f3 la cantidad de naturaleza alrededor de la vivienda de madres gestantes y luego sigui\u00f3 la trayectoria de los reci\u00e9n nacidos durante a\u00f1os. El resultado fue que, a mayor proporci\u00f3n de verde en el periodo prenatal, menor probabilidad de desarrollar TDAH despu\u00e9s (Thygesen y col., 2020). Aunque se trata de estudios correlacionales, estos resultados sugieren que el contacto con los espacios verdes es clave para un correcto desarrollo cerebral y cognitivo. Pero, \u00bfa trav\u00e9s de qu\u00e9 mecanismos tiene lugar este efecto?<\/p>\n<p>Una posibilidad es que mayor proporci\u00f3n de naturaleza equivale a menor contaminaci\u00f3n. De hecho, hay evidencia correlacional de que los escolares que acuden a centros expuestos a un mayor volumen de tr\u00e1fico rodado y, por tanto, a m\u00e1s part\u00edculas nocivas como PM10 o NO2, rinden peor en tareas de atenci\u00f3n y memoria y progresan m\u00e1s lentamente (Sunyer y col., 2017). La exposici\u00f3n a contaminantes durante la gestaci\u00f3n o los primeros 10 a\u00f1os de vida se asocia con mayor probabilidad de desarrollar TDAH (Min &amp; Min, 2017) o TEA (Oudin y col., 2020), incluso controlando por el efecto de otras variables cr\u00edticas, como el estatus socioecon\u00f3mico.<\/p>\n<p>Otra posible v\u00eda por la cual la naturaleza parece beneficiar al desarrollo del cerebro es que los espacios verdes fomentan la actividad f\u00edsica. Conviene saber que la actividad f\u00edsica es vital para la salud del cerebro: los escolares que m\u00e1s actividad f\u00edsica practican tienen, en efecto, mayor desarrollo cerebral y mejor rendimiento acad\u00e9mico. Un estudio observacional reuni\u00f3 a un grupo de escolares y les aplic\u00f3 pruebas para conocer su capacidad aer\u00f3bica y su capacidad motora, as\u00ed como un esc\u00e1ner del cerebro (MRI) para conocer el desarrollo de su materia gris (neuronas) y blanca (conectividad); adem\u00e1s, se registraron sus calificaciones. Se encontr\u00f3 una correlaci\u00f3n entre la capacidad f\u00edsica y la cerebral en \u00e1reas claves para el aprendizaje como la corteza prefrontal o el hipocampo, y a su vez con el rendimiento acad\u00e9mico (Esteban-Cornejo y col., 2019).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, otro mecanismo posible para explicar la relaci\u00f3n entre la exposici\u00f3n a espacios verdes y el desarrollo cerebral es la capacidad intr\u00ednseca de reparaci\u00f3n que la naturaleza posee. Es decir, los espacios verdes no s\u00f3lo pueden actuar por v\u00eda indirecta, reduciendo t\u00f3xicos o fomentando el movimiento, sino que podr\u00edan tambi\u00e9n actuar directamente como medicina y contribuir as\u00ed al buen desarrollo del cerebro. En apoyo de esta hip\u00f3tesis, un meta-an\u00e1lisis reciente ha permitido constatar que la inmersi\u00f3n en espacios naturales tiene efecto antiestr\u00e9s: en 20 de los 22 estudios de intervenci\u00f3n examinados, las experiencias de contacto con la naturaleza, como pasear por el bosque o sentarse a meditar en medio de \u00e9l, redujeron significativamente el cortisol (i.e., la hormona que dispara la respuesta lucha\/huida) de las personas que tuvieron dichas experiencias en comparaci\u00f3n con las que no (Antonelli y col., 2019). Adem\u00e1s, sabemos que el contacto con la naturaleza tambi\u00e9n act\u00faa como desestresante para las madres gestantes, lo que supone un beneficio para el beb\u00e9. Un estudio tom\u00f3 medidas del contacto con espacios verdes que manten\u00eda un grupo de madres gestantes. Se consideraron aspectos como la proporci\u00f3n de zonas verdes en los alrededores de sus viviendas, el tiempo que pasaban a la semana en espacios naturales o, incluso, tener ventanas en casa con vistas a zonas verdes. Se tomaron, adem\u00e1s, muestras de sangre del cord\u00f3n umbilical durante el \u00faltimo trimestre de gestaci\u00f3n para medir los niveles de cortisol. El resultado fue que, a mayor exposici\u00f3n a zonas verdes, menor cortisol (Boll y col., 2020). Niveles altos y sostenidos de cortisol son fatales para el equilibrio del organismo y, en caso de madres gestantes, para el correcto desarrollo del beb\u00e9, incluyendo su sistema nervioso central: la respuesta de lucha\/huida que dispara el cortisol reclama todas las energ\u00edas del cuerpo y, activada de forma cr\u00f3nica, inhibe el resto de sistemas, impidiendo la funci\u00f3n digestiva, inmune o, en el caso que nos ocupa, la reproductiva. Un fallo en el suministro de nutrientes para el desarrollo del sistema nervioso del beb\u00e9 tiene m\u00e1s tarde consecuencias en el cerebro del ni\u00f1o en forma de trastornos (McKinnon y col., 2017).<\/p>\n<p>Que la naturaleza sea fundamental para nuestro correcto desarrollo, ya sea por su efecto antiestr\u00e9s o por su capacidad para protegernos de la contaminaci\u00f3n y propiciar que nos movamos, apoya la hip\u00f3tesis del \u201centorno de adaptaci\u00f3n evolutiva\u201d (Rosano, 2013): la naturaleza es el espacio donde hemos pasado el 99% de nuestra historia como homo sapiens y, por tanto, al que estamos adaptados. Nuestros genes se adaptaron a un entorno de sabana, donde no exist\u00eda contaminaci\u00f3n, donde hab\u00eda que moverse permanentemente para conseguir alimento y refugio y donde las amenazas (tormentas, depredadores, grupos rivales, etc.) se resolv\u00edan en el momento, en lugar de quedar activadas de forma cr\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Antonelli, M., y col. (2019). Effects of forest bathing (shinrin-yoku) on levels of cortisol as a stress biomarker: A systematic review and meta-analysis. <em>International Journal of Biometeorology<\/em>, 63, 1117\u20131134.<\/p>\n<p>Boll, L.M., y col. (2020). Prenatal greenspace exposure and cord blood cortisol levels: A crosssectional study in a middle-income country. <em>Environment International<\/em>, 144, 106047.<\/p>\n<p>Dadvand, P., y col. (2015). Green spaces and cognitive development in primary schoolchildren. <em>Proceedings of the National Academy of Science<\/em>, 26, 7937-7942.<\/p>\n<p>Dadvand, P., y col. (2018). The association between lifelong greenspace exposure and 3-dimensional brain magnetic resonance imaging in Barcelona schoolchildren. <em>Environmental Health Perspectives<\/em>, 126, 027012.<\/p>\n<p>Esteban-Cornejo, I., y col. (2019) Physical fitness, white matter volume and academic performance in children: Findings from the ActiveBrains and FITKids2 projects. <em>Frontiers in Psychology<\/em>, 10, 208.<\/p>\n<p>McKinnon, N., y col. (2017). The association between prenatal stress and externalizing symptoms in childhood: Evidence from the Avon longitudinal study of parents and children. <em>Biological Psychiatry<\/em>, 83, 100\u2013108.<\/p>\n<p>Min, J. Y., y Min, K. B. (2017). Exposure to ambient PM10 and NO2 and the incidence of attention-deficit hyperactivity disorder in childhood. <em>Environment International<\/em>, 99, 221\u2013227.<\/p>\n<p>Oudin, A., y col. (2019). Prenatal exposure to air pollution as a potential risk factor for autism and ADHD. <em>Environment International<\/em>, 133, 105149.<\/p>\n<p>Rosano M. (2013). Environment of Evolutionary Adaptedness (EEA). En: A.L.C. Runehov y L. Oviedo (Eds.) <em>Encyclopedia of Sciences and Religions<\/em>. Dordrecht: Springer.<\/p>\n<p>Sunyer, J., y col. (2017). Traffic-related Air Pollution and Attention in Primary School Children. <em>Epidemiology<\/em>, 28, 181-189.<\/p>\n<p>Thygesen, M., y col. (2020). The Association between Residential GreenSpace in Childhood and Development of Attention Deficit Hyperactivity Disorder: A Population-Based Cohort Study. <em>Environmental Health Perspectives<\/em>, 128, 127011.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 30 de junio de 2021.<br \/>\nAceptado el 20 de agosto de 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Garc\u00eda-Rodicio Dept. de Educaci\u00f3n, Universidad de Cantabria, Espa\u00f1a Contamos ya con suficiente evidencia del impacto positivo de los espacios <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2125\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8,4,3],"tags":[109,31,78,314,50],"class_list":["post-2125","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","category-neurociencia","category-psicologia","tag-aprendizaje","tag-cerebro","tag-desarrollo","tag-educacion","tag-evolucion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2125"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2125\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2127,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2125\/revisions\/2127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}