{"id":2064,"date":"2021-03-15T18:51:33","date_gmt":"2021-03-15T16:51:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2064"},"modified":"2021-03-15T18:51:33","modified_gmt":"2021-03-15T16:51:33","slug":"si-yo-lo-se-tu-tambien-lo-sabes-el-sesgo-de-transparencia-ilusoria-en-ninos-y-adultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2064","title":{"rendered":"\u201cSi yo lo s\u00e9, t\u00fa tambi\u00e9n lo sabes\u201d: El sesgo de transparencia ilusoria en ni\u00f1os y adultos"},"content":{"rendered":"<p>Cristina Gordo y Sergio Moreno-R\u00edos<br \/>\nDept. de Psicolog\u00eda Evolutiva y de la Educaci\u00f3n, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-14-pexels-TalalHakim.jpg\" alt=\"(pexels) Talal Hakim.\" width=\"300\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(pexels) Talal Hakim.<\/p><\/div>\n<p><em>Las interacciones sociales requieren adoptar la perspectiva de otras personas. Esta tarea se ve dificultada por la existencia de sesgos cognitivos producidos al asumir que el conocimiento de los otros es igual al nuestro. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se env\u00eda un mensaje sarc\u00e1stico sin la informaci\u00f3n necesaria para que la otra persona lo interprete como tal. El error se denomin\u00f3 \u201ctransparencia ilusoria\u201d, creyendo que el origen estaba en considerar que nuestras intenciones son \u201ctransparentes\u201d para los otros. Estudios posteriores de nuestro laboratorio confirman la existencia del error en ni\u00f1os y adultos, aunque cuestionan esta explicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-14.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Cuando valoramos la perspectiva de otras personas solemos cometer una serie de errores sistem\u00e1ticos o sesgos. Entre ellos, tendemos a asumir que otra persona es poseedora de un conocimiento igual (o similar) al nuestro (Royzman, Cassidy y Baron, 2003). Uno de estos sesgos es el sesgo de transparencia ilusoria (Keysar, 1994). Para evaluarlo en laboratorio se han creado situaciones de comunicaci\u00f3n sarc\u00e1stica que requieren distinguir entre lo que se dice literalmente (p.ej., \u201cPedro es simp\u00e1tico, incre\u00edblemente simp\u00e1tico\u201d) y lo que realmente se quiere decir (p.ej., \u201cPedro es antip\u00e1tico\u201d). Los resultados disponibles han mostrado que cuando una persona conoce que un mensaje es sarc\u00e1stico, tiende a creer que otras personas tambi\u00e9n interpretar\u00e1n ese mensaje como sarc\u00e1stico, incluso cuando no disponen de la informaci\u00f3n necesaria para ello (p.ej., los otros no conocen a Pedro). En su trabajo original, Keysar (1994) propuso que este error se debe a que la persona asume que la intenci\u00f3n sarc\u00e1stica del emisor es \u201ctransparente\u201d para sus receptores (\u00e9stos pueden \u201cver\u201d la intenci\u00f3n del emisor) y, por ello, lo denomin\u00f3 \u201cerror de transparencia ilusoria de la intenci\u00f3n\u201d (Keysar, 1994).<\/p>\n<p>La transparencia ilusoria es, a menudo, evaluada a trav\u00e9s de relatos que implican la interacci\u00f3n entre dos personajes. En uno de estos relatos, David pide a su compa\u00f1era de trabajo, Julia, que le recomiende un lugar donde ir a cenar. David sigue la recomendaci\u00f3n de Julia y cena esa noche en el restaurante. A la mitad de los participantes se les describe la experiencia de David en el restaurante como negativa (la comida era mediocre y el servicio horrible), mientras que a la otra mitad se les describe como positiva (la comida era deliciosa y el servicio impecable). Al d\u00eda siguiente, David va al despacho de Julia para contarle c\u00f3mo fue su cena, pero no la encuentra, as\u00ed que decide dejarle una nota con el siguiente mensaje: \u201c\u00bfQuer\u00edas saber c\u00f3mo me fue en el restaurante? Fue maravilloso, realmente maravilloso\u2026\u201d. A los participantes se les pregunta si David tiene la intenci\u00f3n de ser sarc\u00e1stico y si Julia, la destinataria, interpretar\u00e1 el mensaje de David como sarc\u00e1stico. Cuando la experiencia de David es negativa, los participantes correctamente asumen que David tiene la intenci\u00f3n de ser sarc\u00e1stico. El error (o sesgo) de los participantes se produce cuando han de predecir la interpretaci\u00f3n que har\u00e1 Julia del mensaje. Julia desconoce c\u00f3mo fue la experiencia de David y, por lo tanto, solo puede interpretar su mensaje de forma literal, sincera (todo fue genial). Precisamente, la mayor\u00eda de los participantes responden as\u00ed. Sin embargo, algunos cometen el sesgo de transparencia ilusoria (Keysar, 1994), afirmando que Julia interpretar\u00e1 el mensaje como sarc\u00e1stico con mayor frecuencia cuando la experiencia fue negativa.<\/p>\n<p>En un estudio reciente Gordo y Moreno-R\u00edos (2019) demostraron que los escolares de entre 8 y 13 a\u00f1os muestran tambi\u00e9n el sesgo, al igual que los adultos. Adem\u00e1s, la magnitud del sesgo no var\u00eda en estas edades, ni cuando se compara al de los adultos (Moreno-R\u00edos, Rodr\u00edguez-Gualda y Rodr\u00edguez-Mench\u00e9n, 2011), a diferencia de lo que ocurre con otros errores de inferencia en la atribuci\u00f3n (Rafetseder, Schwitalla, y Perner, 2013; G\u00f3mez-S\u00e1nchez, Ruiz-Ballesteros, Moreno-R\u00edos, 2020). Un hallazgo de inter\u00e9s en las respuestas sesgadas fue que no se encontr\u00f3 relaci\u00f3n entre la atribuci\u00f3n de intenci\u00f3n de David y la atribuci\u00f3n de detecci\u00f3n de sarcasmo a Julia. Por lo tanto, el error podr\u00eda no deberse a la \u201ctransparencia de la intenci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo sucede el sesgo entonces? En trabajos posteriores, Keysar (2000) sugiere una explicaci\u00f3n alternativa seg\u00fan la cual el sesgo ser\u00eda producto de un \u201ccambio\u201d de significado introducido en el mensaje original por parte del receptor. En concreto, algunos participantes sentir\u00edan que el mensaje de David informa claramente de que la experiencia fue mala cuando conocen que la experiencia de David fue negativa. Ser\u00eda algo parecido a si pudieran o\u00edr en el mensaje una entonaci\u00f3n especial, que a\u00f1ade esa informaci\u00f3n. Pese a que los ni\u00f1os m\u00e1s mayores son m\u00e1s h\u00e1biles a la hora de detectar que David no tiene la intenci\u00f3n de ser sincero, tanto los peque\u00f1os como los m\u00e1s mayores \u201ctransformar\u00edan\u201d el mensaje con la misma frecuencia. Es decir, afirmar\u00edan el mismo n\u00famero de veces que Julia es capaz de detectar que David no est\u00e1 siendo sincero en su mensaje.<\/p>\n<p>Esta explicaci\u00f3n encaja mejor con los resultados obtenidos con ni\u00f1os y, en general, con el resto de sesgos egoc\u00e9ntricos, los cuales sit\u00faan el origen del sesgo de transparencia ilusoria, no en un error en la atribuci\u00f3n de la intenci\u00f3n (\u201ctransparencia de la intenci\u00f3n\u201d), sino en la dificultad de distinguir entre el propio conocimiento y el conocimiento de los otros. Esta dificultad ha sido extensamente estudiada con las tareas de la falsa creencia en los estudios sobre la adquisici\u00f3n y desarrollo de la Teor\u00eda de la Mente. Estos estudios muestran que, aunque sobre los cuatro a\u00f1os la mayor\u00eda de las personas comprenden que los otros pueden tener creencias distintas a las de uno mismo y que esta habilidad mejora con la edad (<a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1934\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Barone, Corradi y Gomila, 2020<\/a>), incluso los adultos seguir\u00e1n mostrando dificultades. As\u00ed, aunque existe controversia respecto al origen del error, adultos y ni\u00f1os parecen atribuir con igual frecuencia al receptor de un mensaje un conocimiento que, en realidad, no tiene. Esto les hace igualmente proclives a vivir los efectos, y a veces los estragos, que provoca este sesgo en nuestras comunicaciones cotidianas.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>G\u00f3mez-S\u00e1nchez, J., Ruiz-Ballesteros, J. A., y Moreno-R\u00edos, S. (2020). How children and adults keep track of real information when thinking counterfactually. <em>PLOS ONE<\/em>, 15(12).<\/p>\n<p>Gordo, C. y Moreno-R\u00edos, S. (2019). Children\u2019s illusory transparency of intention: Construal versus pragmatic views. <em>Discourse Processes<\/em>, 56, 331-344.<\/p>\n<p>Keysar, B. (1994). The illusory transparency of intention: Linguistic perspective taking in text. <em>Cognitive Psychology<\/em>, 26, 165\u2013208.<\/p>\n<p>Keysar, B. (2000). The illusory transparency of intention: Does Julia understand what Mark means because he means it? <em>Discourse Processes<\/em>, 29, 161\u2013172.<\/p>\n<p>Moreno-R\u00edos, S., Rodr\u00edguez-Menchen, M. A., y Rodr\u00edguez-Gualda, I. (2011). Bias in perspective-taking during reading: Adjusting the knowledge of characters. <em>Journal of Pragmatics<\/em>, 43, 1977\u20131986.<\/p>\n<p>Rafetseder, E., Schwitalla, M., y Perner, J. (2013). Counterfactual reasoning: From childhood to adulthood. <em>Journal of Experimental Child Psychology<\/em>, 114, 389-404.<\/p>\n<p>Royzman, E. B., Cassidy, K. W., y Baron, J. (2003). \u201cI know, you know\u201d: Epistemic egocentrism in children and adults. <em>Review of General Psychology<\/em>, 7, 38\u201365.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 6 de mayo de 2020.<br \/>\nAceptado el 15 de marzo de 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristina Gordo y Sergio Moreno-R\u00edos Dept. de Psicolog\u00eda Evolutiva y de la Educaci\u00f3n, Universidad de Granada, Espa\u00f1a Las interacciones sociales <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2064\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,7,3],"tags":[78,715,136,716,256],"class_list":["post-2064","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-linguistica","category-psicologia","tag-desarrollo","tag-intencion","tag-razonamiento","tag-sesgos-egocentricos","tag-teoria-de-la-mente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2064","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2064"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2064\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2066,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2064\/revisions\/2066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}