{"id":1934,"date":"2020-04-14T20:09:30","date_gmt":"2020-04-14T18:09:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1934"},"modified":"2020-04-14T20:09:30","modified_gmt":"2020-04-14T18:09:30","slug":"tienen-los-ninos-pequenos-teoria-de-la-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1934","title":{"rendered":"\u00bfTienen los ni\u00f1os peque\u00f1os teor\u00eda de la mente?"},"content":{"rendered":"<p>Pamela Barone (a,b), Guido Corradi (b,c) y Antoni Gomila (a,b)<br \/>\n(a) Dept. de Psicolog\u00eda, Universidad de las Islas Baleares, Espa\u00f1a<br \/>\n(b) Grupo de Evoluci\u00f3n y Cognici\u00f3n Humana (EvoCog), UIB, IFISC, Unidad asociada a CSIC, Espa\u00f1a<br \/>\n(c) Dept. de Psicolog\u00eda, Facultad de Educaci\u00f3n y Salud, Universidad Camilo Jos\u00e9 Cela, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-2-dp-pixabay.jpg\" alt=\"(dp) Pixabay.\" width=\"300\" height=\"223\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(dp) Pixabay.<\/p><\/div>\n<p><em>La capacidad de los ni\u00f1os para comprender las creencias falsas de otras personas suele explorarse mediante una serie de tareas en las que los ni\u00f1os deben predecir c\u00f3mo se comportar\u00e1 una persona que tiene informaci\u00f3n incorrecta sobre alg\u00fan evento. Una nueva generaci\u00f3n de tareas que no requieren respuesta verbal ha llevado a algunos investigadores a concluir que la atribuci\u00f3n de creencias falsas aparece en el segundo a\u00f1o de vida, aunque la evidencia disponible es contradictoria. En el presente art\u00edculo, presentamos el primer meta-an\u00e1lisis de los datos obtenidos hasta ahora con estas tareas no verbales. Los resultados muestran que los ni\u00f1os de tan solo dos a\u00f1os podr\u00edan ser capaces de atribuir creencias falsas, pero tambi\u00e9n revelan que los efectos son muy heterog\u00e9neos y tal vez influidos por sesgos de publicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-2-e.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>En las interacciones sociales cotidianas atribuimos estados mentales (creencias, deseos e intenciones) a otras personas para predecir y explicar su comportamiento. Por ejemplo, si sabemos que Juan quiere beber zumo y tambi\u00e9n que Juan cree que el zumo est\u00e1 en la nevera, podemos predecir que Juan buscar\u00e1 el zumo en la nevera. Llamamos \u00abteor\u00eda de la mente\u00bb a esta habilidad para atribuir estados mentales a las dem\u00e1s personas (y a nosotros mismos) y as\u00ed realizar predicciones sobre su comportamiento futuro (Premack y Woodruff, 1978).<\/p>\n<p>Para estudiar cu\u00e1ndo surge la teor\u00eda de la mente, los psic\u00f3logos del desarrollo dise\u00f1aron la llamada tarea de creencia falsa (Baron-Cohen, Leslie y Frith, 1985). En esta tarea, los ni\u00f1os ven que una marioneta llamada Sally deja un objeto dentro de una cesta. Mientras Sally est\u00e1 fuera, otra marioneta aparece y cambia el objeto de ubicaci\u00f3n: lo esconde ahora en una caja. Cuando Sally regresa, el ni\u00f1o debe responder a la siguiente pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde buscar\u00e1 su objeto Sally?\u00bb. A partir de los cuatro a\u00f1os, los ni\u00f1os responden de manera correcta diciendo que Sally buscar\u00e1 su objeto en la cesta, donde ella cree (err\u00f3neamente) que a\u00fan se encuentra (Wellman, Cross y Watson, 2001). El desempe\u00f1o correcto en esta tarea se ha considerado como la prueba definitiva de que alguien cuenta con una teor\u00eda de la mente, ya que es capaz de darse cuenta de que un agente con una creencia falsa posee un estado informacional que es incongruente con la realidad.<\/p>\n<p>Recientemente, sin embargo, un nuevo conjunto de tareas que no requieren una respuesta verbal de los ni\u00f1os ha llevado a diversos investigadores a defender que la atribuci\u00f3n de creencias falsas aparecer\u00eda en el segundo a\u00f1o de vida (v\u00e9ase Scott y Baillargeon, 2017, para una revisi\u00f3n). Los nuevos paradigmas incluyen medidas impl\u00edcitas y espont\u00e1neas, como la \u00abviolaci\u00f3n de la expectativa\u00bb (\u00bfse quedan los ni\u00f1os mirando perplejos cuando Sally busca su objeto en el lugar en que realmente se encuentra?), la \u00abmirada anticipatoria\u00bb (\u00bfmiran los ni\u00f1os primero el lugar donde creen que Sally buscar\u00e1 el objeto?) y las \u00abrespuestas interactivas\u00bb (\u00bfayudan a Sally a buscar el objeto o le se\u00f1alan una ubicaci\u00f3n teniendo en cuenta su creencia?). Sin embargo, 15 a\u00f1os despu\u00e9s de estas primeras investigaciones, a\u00fan no hay consenso sobre qu\u00e9 capacidades despliegan los ni\u00f1os peque\u00f1os en las tareas no verbales, y diversos estudios no han podido replicar los resultados originales (Kulke y Rakoczy, 2018). Por este motivo, hemos realizado el primer meta-an\u00e1lisis de los resultados provenientes de las tareas no verbales llevadas a cabo en ni\u00f1os menores de dos a\u00f1os (Barone, Corradi y Gomila, 2019).<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n final de estudios incluy\u00f3 56 situaciones en las que se midi\u00f3 la capacidad de darse cuenta de que otra persona tiene una creencia falsa. En ellas se testaron un total de 1469 ni\u00f1os con una edad promedio de 19.55 meses. Cuando se analizaron todos los datos disponibles conjuntamente, los resultados indicaron que los ni\u00f1os de esta edad realizaron estas tareas de forma correcta por encima del nivel de azar, es decir, reconocen que la mente de otra persona puede tener una idea que no cuadra con la realidad. Pero tambi\u00e9n encontramos que los resultados var\u00edan mucho de un estudio a otro, m\u00e1s de lo que cabr\u00eda esperar por el simple azar, lo que sugiere que a\u00fan hay factores desconocidos que modulan el efecto. Uno de los factores que parece explicar parte de esta variabilidad es el tipo de paradigma experimental utilizado. En general, el desempe\u00f1o de los ni\u00f1os es mejor en el paradigma de violaci\u00f3n de la expectativa. Finalmente, encontramos que podr\u00eda haber un sesgo de publicaci\u00f3n en este conjunto de trabajos: seguramente algunos estudios con resultados no significativos no fueron publicados, o bien se reanalizaron de diferentes maneras y se publicaron preferentemente los an\u00e1lisis con resultados significativos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, encontramos algo muy curioso: cuanto m\u00e1s reciente es el estudio, menor es la probabilidad de que encuentre que los ni\u00f1os son capaces de hacer la tarea de creencia falsa utilizada (Figura 1). Obviamente, no es de esperar que las sucesivas generaciones de ni\u00f1os est\u00e9n volvi\u00e9ndose peores en reconocer las creencias falsas en los dem\u00e1s, por lo que debe haber factores ligados a las propias investigaciones. En general, los estudios m\u00e1s recientes tienen muestras m\u00e1s grandes e incorporan mejores controles, lo que seguramente ha ayudado a corregir sesgos presentes en los estudios iniciales. Al mismo tiempo, es probable que muchos art\u00edculos con resultados negativos no hayan podido publicarse hasta fecha reciente.<\/p>\n<div style=\"width: 1010px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-2-f1-e.jpg\" alt=\"Figura 1.- Gr\u00e1fica de meta-regresi\u00f3n del desempe\u00f1o correcto en la tarea (medido en log odds; es decir, la raz\u00f3n entre la probabilidad de superar la prueba y la probabilidad de no superarla, transformada logar\u00edtmicamente) en funci\u00f3n del a\u00f1o de publicaci\u00f3n del art\u00edculo. Las tareas est\u00e1n separadas de acuerdo con el paradigma utilizado (mirada anticipatoria, interactivo o violaci\u00f3n de la expectativa). Cada c\u00edrculo representa una condici\u00f3n de creencia falsa y su tama\u00f1o var\u00eda en funci\u00f3n del tama\u00f1o de la muestra. Adaptado de Barone et al. (2019).\" width=\"1000\" height=\"1073\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- Gr\u00e1fica de meta-regresi\u00f3n del desempe\u00f1o correcto en la tarea (medido en log odds; es decir, la raz\u00f3n entre la probabilidad de superar la prueba y la probabilidad de no superarla, transformada logar\u00edtmicamente) en funci\u00f3n del a\u00f1o de publicaci\u00f3n del art\u00edculo. Las tareas est\u00e1n separadas de acuerdo con el paradigma utilizado (mirada anticipatoria, interactivo o violaci\u00f3n de la expectativa). Cada c\u00edrculo representa una condici\u00f3n de creencia falsa y su tama\u00f1o var\u00eda en funci\u00f3n del tama\u00f1o de la muestra. Adaptado de Barone et al. (2019).<\/p><\/div>\n<p>Este meta-an\u00e1lisis ha sido el primero en proponer una visi\u00f3n integral de todas las tareas no verbales de creencia falsa en ni\u00f1os menores de 2 a\u00f1os. La infancia es un periodo clave del desarrollo durante el cual se utilizan medidas impl\u00edcitas para testar los or\u00edgenes de muchos constructos psicol\u00f3gicos, como la teor\u00eda de la mente y la capacidad espec\u00edfica de atribuir creencias falsas. La imagen resultante es, sin embargo, compleja, y cuestiona que se trate de un fen\u00f3meno robusto. Por una parte, los efectos tienden a ser estad\u00edsticamente significativos, pero tambi\u00e9n existen obvios indicios de sesgos de publicaci\u00f3n que reducen nuestra confianza en ellos. En s\u00edntesis, los datos cuadran con la posibilidad de que los ni\u00f1os sean sensibles a los estados mentales de otra persona antes de desarrollar una teor\u00eda de la mente plena a los 4 a\u00f1os de edad. Pero las distintas tareas usadas para evaluar la atribuci\u00f3n de creencias falsas parecen apoyarse en la capacidad de los ni\u00f1os de detectar estados mentales m\u00e1s simples, como las intenciones y registrar lo que otra persona vio o no vio. Posiblemente, desarrollar una teor\u00eda de la mente es un proceso que avanza progresivamente y que empieza de un modo no intelectualizado ni te\u00f3rico, que va desde la sensibilidad intuitiva de las intenciones (\u00bfqu\u00e9 va a hacer esta persona?) hasta la habilidad de desarrollar explicaciones complejas de su conducta (\u00bfc\u00f3mo se representa la realidad para actuar de esta manera?).<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Barone, P., Corradi, G., y Gomila, A. (2019). Infants&#8217; performance in spontaneous-response false belief tasks: A review and meta-analysis. <em>Infant Behavior and Development,<\/em> 57, 101350.<\/p>\n<p>Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., y Frith, U. (1985). Does the autistic child have a \u201ctheory of mind\u201d? <em>Cognition<\/em>, 21, 37\u201346.<\/p>\n<p>Kulke, L., y Rakoczy, H. (2018). Implicit Theory of Mind \u2013 An overview of current replications and non-replications. <em>Data in Brief,<\/em> 16, 101\u2013104.<\/p>\n<p>Premack, D., y Woodruff, G. (1978). Does the chimpanzee have a theory of mind? <em>Behavioral and Brain Sciences,<\/em> 1, 515\u2013526.<\/p>\n<p>Scott, R. M., y Baillargeon, R. (2017). Early false-belief understanding. <em>Trends in Cognitive Sciences,<\/em> 21, 237-249.<\/p>\n<p>Wellman, H. M., Cross, D., y Watson, J. (2001). Meta analysis of theory of mind development: The truth about false belief. <em>Child Development,<\/em> 72, 655\u2013684.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 23 de enero de 2020.<br \/>\nAceptado el 16 de marzo de 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de<br \/>\nBarone, P., Corradi, G., y Gomila, A. (2020). Do young children have a theory of mind? <em>Ciencia Cognitiva<\/em>, 14:1, 23-26.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pamela Barone (a,b), Guido Corradi (b,c) y Antoni Gomila (a,b) (a) Dept. de Psicolog\u00eda, Universidad de las Islas Baleares, Espa\u00f1a <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1934\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,6,512,4,3],"tags":[168,680,516,256],"class_list":["post-1934","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-filosofia","category-multilingue","category-neurociencia","category-psicologia","tag-cognicion-social","tag-creencia-falsa","tag-mentalizacion","tag-teoria-de-la-mente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1934"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1934\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1936,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1934\/revisions\/1936"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}