{"id":1929,"date":"2020-04-02T19:02:13","date_gmt":"2020-04-02T17:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1929"},"modified":"2020-04-02T19:02:47","modified_gmt":"2020-04-02T17:02:47","slug":"navegar-el-mundo-social-el-modelo-tridimensional-de-la-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1929","title":{"rendered":"Navegar el mundo social: el modelo tridimensional de la mente"},"content":{"rendered":"<p>Emilia Vilatta y Jos\u00e9 Giromini<br \/>\nInstituto de Humanidades &#8211; CONICET, C\u00f3rdoba, Argentina<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-3-cc-FundacionMasHumano.jpg\" alt=\"(cc) Fundaci\u00f3n M\u00e1s Humano.\" width=\"300\" height=\"158\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Fundaci\u00f3n M\u00e1s Humano.<\/p><\/div>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo \u201cleemos\u201d las mentes de las otras personas y c\u00f3mo usamos esa informaci\u00f3n para predecir su comportamiento? El \u201cModelo 3D de la Mente\u201d sugiere que para ello situamos los estados mentales de los dem\u00e1s en un espacio de tres dimensiones: racionalidad, impacto social y valencia emocional. Aunque el modelo tiene un buen potencial explicativo, presenta algunas limitaciones para dar cuenta de c\u00f3mo navegamos realmente en el mundo social.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2020-3.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Ser capaces de identificar los estados mentales de otros tiene una importancia central en nuestras interacciones cotidianas. Para navegar el mundo social, debemos ser capaces de percibir, comprender y predecir la rica variedad de pensamientos y emociones que afectan a otros e influencian sus acciones: el enojo de una pareja, la frustraci\u00f3n de un compa\u00f1ero de equipo o la astucia de un estafador. \u00bfC\u00f3mo representamos la complejidad de otras personas para capturar sus estados mentales y predecir sus comportamientos?<\/p>\n<p>Recientemente, Tamir y Thornton (2018; Thornton y Tamir, 2020) han propuesto el denominado \u201cModelo 3D de la Mente\u201d para explicar c\u00f3mo comprendemos y predecimos el comportamiento ajeno. Este modelo se integra con los actuales enfoques bayesianos de cognici\u00f3n social (Baker, Sake y Tenenbaum, 2009; Ross y Nisbett, 2011) y aborda dos desaf\u00edos clave: 1) c\u00f3mo organizamos de modo eficiente el conocimiento social y 2) qu\u00e9 tipo de informaci\u00f3n utilizan las personas para hacer predicciones sociales.<\/p>\n<p>A partir de estudios centrados en la actividad de redes neuronales, los autores desarrollaron un modelo de la estructura de la cognici\u00f3n social y los rasgos que las personas codifican espont\u00e1neamente durante las inferencias sociales (Thorton y Tamir, 2020). Seg\u00fan los autores, organizamos la informaci\u00f3n acerca de la psicolog\u00eda de los otros en tres capas: las primeras dos capas corresponden a instancias \u201cocultas\u201d, sus estados mentales y sus rasgos de personalidad, y la tercera capa a una instancia observable, sus acciones. De este modo, la informaci\u00f3n contenida en las capas ocultas permite hacer predicciones acerca de la capa observable (Tamir y Thornton, 2018).<\/p>\n<p>El Modelo 3D establece que representamos los estados mentales en una suerte de mapa tridimensional, cuyos tres ejes ser\u00edan la racionalidad, el impacto social y la valencia. Los estados se localizan: (a) en el eje de la racionalidad seg\u00fan sean m\u00e1s cognitivos (como la deliberaci\u00f3n) o m\u00e1s emocionales (como la indignaci\u00f3n); (b) en el eje del impacto social, seg\u00fan su intensidad y direccionamiento hacia otros, teniendo en uno de sus extremos estados de mayor estimulaci\u00f3n y m\u00e1s sociales, como la lujuria, y en el otro los m\u00e1s \u201capagados\u201d y menos sociales, como la indolencia; y (c) en el eje de la valencia seg\u00fan presenten caracter\u00edsticas m\u00e1s positivas, como la felicidad, o negativas, como la miseria.<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n de los estados sobre estos tres ejes permite anticipar comportamientos: as\u00ed, la racionalidad indica si la persona actuar\u00e1 de modo m\u00e1s concienzudo o m\u00e1s impulsivo, el impacto social indica cu\u00e1nto podr\u00e1n afectarnos sus acciones y la valencia qu\u00e9 tan dispuesta estar\u00e1 la persona a cooperar con nosotros. De este modo, el modelo no s\u00f3lo permite caracterizar los estados en que otros se encuentran sino tambi\u00e9n, crucialmente, su din\u00e1mica.<\/p>\n<p>La fortaleza del Modelo 3D se encuentra en su simplicidad, mostrando los conceptos m\u00e1s b\u00e1sicos que todos compartir\u00edamos para representarnos los estados mentales de los otros. Su funcionamiento est\u00e1 centrado en un principio de \u201ceconom\u00eda cognitiva\u201d: en vez de afrontar la alta carga cognitiva de considerar cada detalle de la otra persona y sus experiencias, buscamos captar informaci\u00f3n esencial relacionada con las tres dimensiones mencionadas, por ejemplo, un gesto de enojo o una actitud indiferente.<\/p>\n<p>A nuestro criterio, sin embargo, el principio de econom\u00eda cognitiva trae el costo de asumir que tenemos representaciones demasiado simplificadas y estandarizadas de los otros. Cuando nos preguntamos c\u00f3mo las personas llevan a cabo predicciones en las interacciones reales y cu\u00e1l es la influencia que tienen en ellas los contextos, los grupos sociales y las relaciones di\u00e1dicas, el asunto se revela mucho m\u00e1s complejo. La navegaci\u00f3n eficiente en el mundo social no s\u00f3lo requiere percibir los estados mentales de los otros, sino tambi\u00e9n toda una serie de aspectos sociol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la identidad social, por ejemplo, ha mostrado la diferencia crucial que implica para nuestro trato con los otros el hecho de que los categoricemos como perteneciendo o no perteneciendo a un grupo determinado (Hogg, 2016). M\u00e1s a\u00fan, a menudo identificamos a otros individuos como desempe\u00f1ando un determinado rol social que los sujeta a ciertos protocolos de comportamiento (Lawson, 2014). Es plausible suponer que estos protocolos pueden tener tanto o m\u00e1s peso que los estados mentales para predecir las acciones de otros: aunque sea patente que un empleado bancario est\u00e1 fastidioso, emocional y poco cooperativo, asumimos que nos facilitar\u00e1 el tr\u00e1mite que queremos realizar porque est\u00e1 obligado a hacerlo.<\/p>\n<p>Por otra parte, el modelo tampoco explica c\u00f3mo usamos la informaci\u00f3n social m\u00e1s fina que tenemos acerca de otros cuando \u00e9stos son altamente familiares. Por ejemplo, el modelo no puede explicar por qu\u00e9 soy capaz de inferir que, si mi amiga Violeta est\u00e1 enojada, no conviene dirigirse a ella inmediatamente, mientras que si mi amigo Jaime lo est\u00e1, se enfurecer\u00e1 a\u00fan m\u00e1s si no se le pregunta qu\u00e9 le ocurre. Cuando tratamos con amigos, amantes o familiares, parece que utilizamos en nuestras predicciones mucha m\u00e1s informaci\u00f3n que la que el Modelo 3D asume.<\/p>\n<p>En suma, el Modelo 3D resulta sumamente \u00fatil y parsimonioso para dar cuenta de c\u00f3mo organizamos los estados mentales de los otros en general, pero su implementaci\u00f3n en la navegaci\u00f3n social efectiva requiere que sea complementado con el procesamiento de informaci\u00f3n acerca de las posiciones y obligaciones sociales de los otros y sus caracter\u00edsticas idiosincr\u00e1ticas cuando \u00e9stos nos son familiares.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Baker, C. L., Saxe, R., y Tenenbaum, J. B. (2009). Action understanding as inverse planning. <em>Cognition<\/em>, 113, 329-349.<\/p>\n<p>Hogg, M. (2016). Social identity theory. En: Mckeown, S., Haji, R., y Ferguson, N. (eds.) <em>Understanding Peace and Conflict Through Social Identity<\/em>. Cham: Springer.<\/p>\n<p>Lawson, T. (2014). A conception of social ontology. En: Pratten, S. (Ed.). <em>Social Ontology and Modern Economics<\/em> (pp. 19-52). New York: Routledge.<\/p>\n<p>Ross, L., y Nisbett, R. E. (2011). <em>The Person and the Situation: Perspectives of Social Psychology<\/em>. Pinter &amp; Martin Publishers.<\/p>\n<p>Tamir, D. I., y Thornton, M. A. (2018). Modeling the predictive social mind. <em>Trends in Cognitive Sciences<\/em>, 22, 201-212.<\/p>\n<p>Thornton, M. A., y Tamir, D. I. (2020). People represent mental states in terms of rationality, social impact, and valence: Validating the 3d Mind Model. <em>Cortex<\/em>. 125, 44-59.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 14 de febrero de 2020.<br \/>\nAceptado el 1 de abril de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilia Vilatta y Jos\u00e9 Giromini Instituto de Humanidades &#8211; CONICET, C\u00f3rdoba, Argentina \u00bfC\u00f3mo \u201cleemos\u201d las mentes de las otras personas <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1929\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,3],"tags":[168,678,679,256],"class_list":["post-1929","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-neurociencia","category-psicologia","tag-cognicion-social","tag-estados-mentales","tag-interacciones-sociales","tag-teoria-de-la-mente"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1929","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1929"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1929\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1931,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1929\/revisions\/1931"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1929"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1929"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1929"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}