{"id":1724,"date":"2018-10-14T22:25:08","date_gmt":"2018-10-14T20:25:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1724"},"modified":"2018-10-14T22:28:23","modified_gmt":"2018-10-14T20:28:23","slug":"dime-si-toleras-la-incertidumbre-y-te-dire-si-evitas-demasiado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1724","title":{"rendered":"Dime si toleras la incertidumbre y te dir\u00e9 si evitas demasiado"},"content":{"rendered":"<p>Amanda Flores (a), Francisco J. L\u00f3pez (a), Bram Vervliet (b) y Pedro L. Cobos (a)<br \/>\n(a) Universidad de M\u00e1laga e Instituto de Investigaci\u00f3n Biom\u00e9dica de M\u00e1laga (IBIMA), Espa\u00f1a<br \/>\n(b) Leuven University, B\u00e9lgica<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-8-cc-Peter.jpg\" alt=\"(cc) Peter.\" width=\"640\" height=\"416\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Peter.<\/p><\/div>\n<p><em>Aunque aprender a evitar ciertas situaciones puede resultarnos adaptativo y ventajoso, ya que con ello reducimos el contacto con amenazas, en ocasiones estas conductas pueden alterar nuestra vida llegando a ser dif\u00edciles de controlar o eliminar. De hecho, la evitaci\u00f3n excesiva e inflexible es un s\u00edntoma frecuente en gran variedad de trastornos psicol\u00f3gicos relacionados con ansiedad. En nuestro laboratorio nos preguntamos si ciertas variables de personalidad podr\u00edan predisponer a la adquisici\u00f3n de este tipo de conductas. Nuestro estudio sugiere que el rasgo de intolerancia a la incertidumbre, presente en numerosos trastornos de ansiedad, est\u00e1 relacionado con una evitaci\u00f3n poco adaptativa.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-8.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Los trastornos de la ansiedad constituyen uno de los principales problemas de salud mental actuales. Un s\u00edntoma que contribuye a mantener estos trastornos es la evitaci\u00f3n, es decir, el conjunto de conductas por medio de las cuales tratamos de no exponernos a ciertas situaciones. Por lo general, la evitaci\u00f3n resulta ventajosa al ayudarnos a minimizar el contacto con las amenazas. Sin embargo, en el contexto de psicopatolog\u00edas como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad social o el de ansiedad generalizada, la evitaci\u00f3n puede llegar a convertirse en algo problem\u00e1tico, siendo dif\u00edcil de eliminar o controlar, y pudiendo alcanzar la suficiente gravedad como para convertirse en desadaptativa.<\/p>\n<p>La evitaci\u00f3n desadaptativa se refiere a respuestas que se realizan con una frecuencia demasiado alta, que se generalizan a situaciones seguras y carentes de amenazas objetivas, que se mantienen incluso cuando un acontecimiento deja de resultar amenazante o, en general, de una manera no justificada por la situaci\u00f3n. Gillan y col. (2014), por ejemplo, mostraron que las personas con TOC, en comparaci\u00f3n con personas sanas, tienden a seguir respondiendo para evitar peque\u00f1as descargas el\u00e9ctricas a\u00fan cuando se les desconecta el cable a plena vista. Dada la implicaci\u00f3n de la evitaci\u00f3n en diferentes trastornos mentales, el estudio de las diferencias individuales en el aprendizaje de conductas de evitaci\u00f3n desadaptativas puede servirnos para explorar la predisposici\u00f3n para sufrir algunas de las psicopatolog\u00edas mencionadas en poblaci\u00f3n sana.<\/p>\n<p>Existe un rasgo de personalidad muy relacionado con el de ansiedad y que se encuentra presente en multitud de trastornos relacionados con ella: la intolerancia a la incertidumbre (IU, por el ingl\u00e9s \u00abintolerance of uncertainty\u00bb). Nuestro objetivo (Flores y col., 2018) fue evaluar la relaci\u00f3n entre este rasgo y la facilidad para aprender conductas de evitaci\u00f3n desadaptativas. La IU se puede definir como la excesiva tendencia de un individuo a considerar inaceptable que un evento negativo pueda ocurrir, por peque\u00f1a que sea su probabilidad (Dugas y col., 2001). Ante situaciones inciertas, individuos que punt\u00faen alto en IU pueden desarrollar conductas de evitaci\u00f3n excesivas e inflexibles con tal de hacer la situaci\u00f3n m\u00e1s predecible o controlable. Llevado al extremo, esto puede causar trastornos de ansiedad.<\/p>\n<p>En la parte de nuestro estudio descrita aqu\u00ed participaron 68 estudiantes de Psicolog\u00eda de la Universidad de M\u00e1laga. Todos ellos completaron la Escala de Intolerancia a la Incertidumbre IUS (Freeston y col., 1994) y el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo STAI (Spielberg y col., 1982). De la primera, s\u00f3lo nos interesamos por el rasgo de IU prospectiva, por estar relacionado con el deseo de predictibilidad y de compromiso activo en la b\u00fasqueda de certidumbre. De la segunda, s\u00f3lo nos interesamos por el rasgo de ansiedad.<\/p>\n<p>Para evaluar la conducta de evitaci\u00f3n desadaptativa empleamos una tarea de aprendizaje de evitaci\u00f3n, en la cual los participantes aprend\u00edan a evitar un sonido aversivo presentado bien por el o\u00eddo izquierdo, bien por el derecho, que pod\u00edan predecir a partir de unas im\u00e1genes (Figura 1). Para ello, pod\u00edan presionar una de dos posibles teclas tantas veces como quisieran a lo largo de los ensayos de aprendizaje, pero s\u00f3lo consegu\u00edan evitar el sonido si presionaban la tecla adecuada justo antes del momento en que el sonido estaba programado, lo que normalmente suced\u00eda en los segundos centrales del ensayo. A continuaci\u00f3n, pasaban por una fase de devaluaci\u00f3n en la que el volumen del sonido en uno de los o\u00eddos se reduc\u00eda hasta no ser en absoluto molesto. Tras ello, realizaban una fase de test id\u00e9ntica a la fase de aprendizaje de evitaci\u00f3n, excepto por el hecho de que nunca aparec\u00edan sonidos, circunstancia que no se informaba.<\/p>\n<div style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-8-f1.jpg\" alt=\"Figura 1.- Dise\u00f1o y fases de la tarea de evitaci\u00f3n de Flores y col. (2018), e im\u00e1genes usadas como claves a lo largo de las diferentes fases de la tarea (Clave A, Clave B y Clave C). Los n\u00fameros representan los diferentes ensayos de cada tipo que fueron presentados en cada fase.\" width=\"1429\" height=\"813\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- Dise\u00f1o y fases de la tarea de evitaci\u00f3n de Flores y col. (2018), e im\u00e1genes usadas como claves a lo largo de las diferentes fases de la tarea (Clave A, Clave B y Clave C). Los n\u00fameros representan los diferentes ensayos de cada tipo que fueron presentados en cada fase.<\/p><\/div>\n<p>Para evaluar si la evitaci\u00f3n de los participantes pod\u00eda considerarse desadaptativa, observamos si en el test segu\u00edan intentando evitar ante la imagen asociada al sonido devaluado tanto como ante la imagen asociada al sonido no devaluado (insensibilidad a la devaluaci\u00f3n). Tambi\u00e9n consideramos la frecuencia de la respuesta de evitaci\u00f3n, la generalizaci\u00f3n de la evitaci\u00f3n a la imagen segura nunca emparejada con el sonido (Clave C), o la persistencia de la evitaci\u00f3n durante la fase de test donde nunca se presentaban sonidos (resistencia a la extinci\u00f3n).<\/p>\n<p>Los resultados mostraron que cuanto m\u00e1s se puntuaba en IU prospectiva, mayor era la conducta de evitaci\u00f3n desadaptativa, entendida como: a) mayor insensibilidad a la devaluaci\u00f3n; b) mayor frecuencia de evitaci\u00f3n; c) mayor generalizaci\u00f3n de la evitaci\u00f3n a la clave segura, y d) mayor resistencia a la extinci\u00f3n de la evitaci\u00f3n cuando ya no aparec\u00edan m\u00e1s los sonidos (Figura 2). Todas estas relaciones eran a\u00fan significativas cuando se descontaba estad\u00edsticamente la influencia del rasgo de ansiedad.<\/p>\n<div style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-8-f2.jpg\" alt=\"Figura 2.- Relaci\u00f3n entre intolerancia a la incertidumbre prospectiva (IU) y (A) insensibilidad a la devaluaci\u00f3n; (B) frecuencia de evitaci\u00f3n durante la fase instrumental (frecuencia de respuestas correctas a las Claves A, B y C colapsadas); (C) frecuencia de evitaci\u00f3n a la clave segura durante la fase instrumental; y (D) resistencia a la extinci\u00f3n.\" width=\"1056\" height=\"856\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.- Relaci\u00f3n entre intolerancia a la incertidumbre prospectiva (IU) y (A) insensibilidad a la devaluaci\u00f3n; (B) frecuencia de evitaci\u00f3n durante la fase instrumental (frecuencia de respuestas correctas a las Claves A, B y C colapsadas); (C) frecuencia de evitaci\u00f3n a la clave segura durante la fase instrumental; y (D) resistencia a la extinci\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>Estos resultados tienen sus limitaciones. En primer lugar, son de naturaleza correlacional y no permiten establecer con toda certeza que la IU sea una causa de la evitaci\u00f3n desadaptativa, pero son consistentes con que lo sea. En segundo lugar, queda por establecer que la evitaci\u00f3n desadaptativa, tal como es medida en este estudio, refleje bien el tipo de evitaci\u00f3n desadaptativa que se da en trastornos de ansiedad como el TOC. No obstante, estos resultados son un primer paso en una direcci\u00f3n prometedora que puede llevar a mejoras tanto en tratamiento como prevenci\u00f3n. A nivel de tratamiento, pueden sugerir la importancia de centrar el esfuerzo en reducir la IU. A nivel de prevenci\u00f3n, la IU podr\u00eda ser \u00fatil para identificar a personas en riesgo y elaborar programas de prevenci\u00f3n dirigidos a ellas<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Dugas, M. J., Gosselin, P., y Ladouceur, R. (2001). Intolerance of uncertainty and worry: Investigating specificity in a nonclinical sample. <em>Cognitive Therapy and Research, 25<\/em>, 551\u2013558.<\/p>\n<p>Flores, A., L\u00f3pez, F.J., Vervliet, B., y Cobos, P.L. (2018). Intolerance of uncertainty as a vulnerability factor for excessive and inflexible avoidance behavior. <em>Behaviour Research and Therapy, 104<\/em>, 34-43.<\/p>\n<p>Freeston, M. H., Rheaume, J., Letarte, H., Dugas, M. J., y Ladouceur, R. (1994). Why do people worry? <em>Personality and Individual Differences, 17<\/em>, 791\u2013802.<\/p>\n<p>Gillan, C. M., Morein-Zamir, S., Urcelay, G. P., Sule, A., Voon, V., Apergis-Schoute, A. M., Fineberg, N. A., Sahakian, B. J., y Robbins, T. W. (2014). Enhanced avoidance habits in obsessive-compulsive disorder. <em>Biological Psychiatry, 75<\/em>, 631\u2013638.<\/p>\n<p>Spielberger, C. D., Gorsuch, R. L., y Lushene, R. (1982). <em>Manual del Cuestionario de Ansiedad Estado\/Rasgo (STAI)<\/em>. Madrid, Espa\u00f1a: TEA Ediciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 30 de marzo de 2018.<br \/>\nAceptado el 28 de junio de 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amanda Flores (a), Francisco J. L\u00f3pez (a), Bram Vervliet (b) y Pedro L. 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