{"id":1703,"date":"2018-09-13T10:36:43","date_gmt":"2018-09-13T08:36:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1703"},"modified":"2018-09-13T10:37:07","modified_gmt":"2018-09-13T08:37:07","slug":"palabrotas-tacos-y-juramentos-la-ciencia-del-lenguaje-tabu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1703","title":{"rendered":"Palabrotas, tacos y juramentos: La ciencia del lenguaje tab\u00fa"},"content":{"rendered":"<p>Javier Valenzuela<br \/>\nDept. de Filolog\u00eda Inglesa, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-14-cc0-Prettysleepy2.jpg\" alt=\"(cc0) Prettysleepy2.\" width=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc0) Prettysleepy2.<\/p><\/div>\n<p><em>El lenguaje tab\u00fa (las palabrotas) es un \u00e1rea de investigaci\u00f3n que est\u00e1 atrayendo una gran cantidad de atenci\u00f3n en tiempos recientes. Hoy sabemos, por ejemplo, que los tacos tienen un efecto analg\u00e9sico, que la descarga emocional proporcionada por el lenguaje soez funciona de manera m\u00e1s efectiva en nuestra lengua materna que en una segunda lengua y que el uso de palabrotas no se explica por la posible pobreza l\u00e9xica de los que utilizan este tipo de recursos.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2018-14.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>La palabra \u201ctab\u00fa\u201d tiene su origen en la Polinesia, donde se aplicaba a las prohibiciones de comer alg\u00fan alimento o tocar alg\u00fan objeto por razones religiosas. Aunque esta versi\u00f3n original de la noci\u00f3n de tab\u00fa nos pueda parecer rid\u00edcula o absurda, todas las culturas tienen conceptos \u201ctab\u00fa\u201d: conductas que se juzgan moralmente inapropiadas, a veces debido m\u00e1s a prejuicios sociales que a razones concretas. Un ejemplo muy curioso lo tenemos con las \u201cpalabras tab\u00fa\u201d: los tacos o palabrotas (tambi\u00e9n conocido como lenguaje soez, procaz, malsonante o grosero).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la que determinadas palabras est\u00e1n prohibidas y su uso es considerado inapropiado no est\u00e1 clara. No es debido a su asociaci\u00f3n con un sonido concreto (podemos, por ejemplo, decir \u201cpata\u201d, \u201cpeta\u201d, \u201cpita\u201d y \u201cpota\u201d, pero no lo que sigue), ni tampoco a un significado concreto (no hay problema en decir \u201cprostituta\u201d, \u201cmeretriz\u201d, \u201cbuscona\u201d o \u201cpelandusca\u201d, por utilizar algunas de las numerosas opciones disponibles en espa\u00f1ol), sino la uni\u00f3n de un sonido concreto con un significado concreto. Es decir, en espa\u00f1ol peninsular podemos decir \u201cfallar\u201d -sonido- y \u201chacer el amor\u201d -significado-, pero no lo que hay en medio.<\/p>\n<p>La utilidad de las palabrotas y los juramentos se basa precisamente en esa prohibici\u00f3n social, esas normas cuya ruptura es lo que produce efectos emocionales, que pueden resultar extremadamente \u00fatiles. Un creciente n\u00famero de investigadores se est\u00e1 dedicando a estudiar este tipo de lenguaje, cuya utilidad no es \u00fanicamente comunicativa, sino tambi\u00e9n fisiol\u00f3gica, emocional y social. En este sentido, existen en la actualidad una enorme cantidad de estudios dedicados a analizar estos y otros muchos aspectos del lenguaje soez; este art\u00edculo revisa algunos de ellos, pero el lector interesado dispone de varios libros recientes que recopilan un gran n\u00famero de estudios (p.ej., Adams, 2016; Bergen, 2016; o Byrne, 2017).<\/p>\n<p>Para empezar, uno de los estudios m\u00e1s populares mostr\u00f3 c\u00f3mo decir tacos puede tener un efecto analg\u00e9sico. De hecho, esta es la raz\u00f3n por la que soltamos juramentos, cuanto m\u00e1s rotundos mejor, al golpearnos un dedo con el martillo. Stephens y col. (2010) midieron este efecto: cronometraron el tiempo que aguantaban dos grupos de participantes con las manos sumergidas en agua helada. A uno de los grupos se le permit\u00eda decir tacos, mientras que el otro \u00fanicamente pod\u00eda utilizar una lista de palabras neutras: el grupo de las palabrotas aguant\u00f3 el doble de tiempo con las manos en el agua helada. Un estudio posterior, sin embargo (Stephens y Umland, 2011), encontr\u00f3 que este efecto analg\u00e9sico disminu\u00eda en funci\u00f3n de la frecuencia habitual con la que los hablantes usaban palabras soeces. Al parecer, hay que ser cuidadoso en nuestro uso de tacos, porque su efecto \u201cse gasta\u201d con el uso excesivo.<\/p>\n<p>La descarga emocional proporcionada por una buena palabrota \u00fanicamente funciona de manera \u00f3ptima en nuestra lengua materna. Harris y col. (2003) usaron la respuesta galv\u00e1nica de la piel para medir la excitaci\u00f3n emocional creada al decir tacos en una lengua materna frente a una segunda lengua, y encontraron un efecto emocional muy superior cuando se utiliza la lengua materna para estos menesteres. Otro estudio (Colbeck y Bowers, 2012) analiz\u00f3 el comportamiento de hablantes ingleses nativos y hablantes chinos que ten\u00edan el ingl\u00e9s como segunda lengua: el uso de palabrotas como distractores en una tarea de reconocimiento r\u00e1pido de palabras interfiri\u00f3 con los hablantes nativos; tambi\u00e9n lo hizo con los hablantes de ingl\u00e9s como segunda lengua, pero de manera mucho m\u00e1s reducida.<\/p>\n<p>Como hemos comentado, la cantidad y variedad de estudios del lenguaje tab\u00fa excede con mucho lo que se puede cubrir en este breve texto, con lo que s\u00f3lo nos queda espacio para comentar un \u00faltimo estudio. Jay y Jay (2015) relacionaron el uso de lenguaje soez con la fluidez ling\u00fc\u00edstica. A menudo se ha pensado que el uso de palabrotas es debido a la pobreza l\u00e9xica de una persona, que utiliza los tacos como \u201ccomodines\u201d al no encontrar una palabra m\u00e1s precisa y ajustada al contexto deseado. Estos autores utilizaron una tarea cuidadosamente controlada para medir la fluidez ling\u00fc\u00edstica de un grupo de participantes. Les ped\u00edan que nombraran, por ejemplo, la mayor cantidad posible de nombres de animales empezando por una determinada letra durante un minuto. Compararon los resultados obtenidos en esta tarea con los obtenidos en una segunda tarea en la que les ped\u00edan nombrar \u201cla mayor cantidad de tacos y palabrotas\u201d posibles. Los resultados mostraron una alta correlaci\u00f3n entre ambas tareas: los participantes con mayor fluidez mostraban su superioridad en ambas tareas. Este resultado desmont\u00f3 la teor\u00eda de que el uso de palabras tab\u00fa pueda deberse a una carencia por parte de los usuarios.<\/p>\n<p>Es dificil no caer en la tentaci\u00f3n de terminar este art\u00edculo con una buena retah\u00edla de sonoras palabrotas que provoquen una descarga emocional en el lector y hagan que recuerde este art\u00edculo de manera m\u00e1s duradera. Prefiero, sin embargo, ahorr\u00e1rmelas y no malgastar su efecto analg\u00e9sico para la pr\u00f3xima vez que vaya descalzo y me golpee un dedo del pie con la pata de la mesa.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Adams, M. (2016). <em>In Praise of Profanity<\/em>. Oxford, Oxford University Press.<\/p>\n<p>Bergen, B. (2016). <em>What the F. What Swearing Reveals about our Language, our Brains and Ourselves<\/em>. UK: Hachete.<\/p>\n<p>Byrne, E. (2017). <em>Swearing is Good for You: The Amazing Science of Bad Language<\/em>. W.W. Norton.<\/p>\n<p>Colbeck, K. L., y Bowers, J. S. (2012). Blinded by taboo words in L1 but not L2. <em>Emotion<\/em>, 12, 217\u2013222.<\/p>\n<p>Harris, C. L., Ay\u00e7i\u00e7egi, A., y Gleason, J. B. (2003). Taboo words and reprimands elicit greater autonomic reactivity in a first than in a second language. <em>Applied Psycholinguistics<\/em>, 4, 561\u2013578.<\/p>\n<p>Jay, K. L., y Jay, T. B. (2015). Taboo word fluency and knowledge of slurs and general pejoratives: Deconstructing the poverty-of-vocabulary myth. <em>Language Sciences<\/em>, 52, 251-259.<\/p>\n<p>Mohr, M., Stephens, R., Atkins, J., y Kingston, A. (2009). Swearing as a response to pain. <em>Neuroreport<\/em>, 20, 1056-1060.<\/p>\n<p>Stephens, R., y Umland, C. (2011). Swearing as a response to pain: Effect of daily swearing frequency. <em>Journal of Pain<\/em>, 12, 1274\u20131281.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 1 de junio de 2018.<br \/>\nAceptado el 19 de junio de 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Valenzuela Dept. de Filolog\u00eda Inglesa, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a El lenguaje tab\u00fa (las palabrotas) es un \u00e1rea de investigaci\u00f3n <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1703\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8,7,3],"tags":[624,623],"class_list":["post-1703","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","category-linguistica","category-psicologia","tag-lenguaje-emocional","tag-lenguaje-tabu"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1703"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1703\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1705,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1703\/revisions\/1705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}