{"id":1632,"date":"2018-06-12T19:16:52","date_gmt":"2018-06-12T17:16:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1632"},"modified":"2018-06-12T19:26:48","modified_gmt":"2018-06-12T17:26:48","slug":"pueden-los-bebes-comunicar-y-conectar-sus-experiencias-con-los-adultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1632","title":{"rendered":"\u00bfPueden los beb\u00e9s comunicar y conectar sus experiencias con los adultos?"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ferrer de Luna<br \/>\nDept. de Filosof\u00eda I, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  \" alt=\"(cc) Jose Ferrer de Luna.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2017-16-cc-JoseFerrer.jpg\" width=\"300\" height=\"353\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Jose Ferrer de Luna.<\/p><\/div>\n<p><em>La capacidad de comunicar y conectar nuestras experiencias subjetivas con las de los dem\u00e1s se denomina \u2018intersubjetividad\u2019. \u00bfEs posible afirmar que se da intersubjetividad en las interacciones entre beb\u00e9s y adultos? El debate se centra en las capacidades cognitivas y comunicativas que pueden ser atribuidas a un beb\u00e9 desde su nacimiento hasta finales del primer a\u00f1o de vida. Avances en la investigaci\u00f3n y resultados de nuevos experimentos parecen avalar la hip\u00f3tesis de la intersubjetividad innata.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2017-16.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de si las interacciones tempranas entre los beb\u00e9s y sus cuidadores pueden ser clasificadas como intersubjetivas, como interacciones en las que se comunican y conectan experiencias subjetivas, es un tema muy debatido entre los psic\u00f3logos del desarrollo. Por un lado, hay te\u00f3ricos que niegan la existencia de intersubjetividad hasta que el beb\u00e9 tiene entre nueve meses y un a\u00f1o. De otra parte, los hay que defienden una capacidad innata en los beb\u00e9s para las interacciones intersubjetivas.<\/p>\n<p>Para quienes niegan la existencia de capacidades intersubjetivas en el beb\u00e9, las interacciones entre estos y los adultos no pueden ser intersubjetivas hasta que los primeros puedan entender a los segundos como sujetos de experiencia, lo cual no ocurre hasta los nueve meses de edad (Tomasello y col., 2005). A esta edad los beb\u00e9s comienzan a introducir un referente externo en sus interacciones con los adultos llegando, a los 14 meses, al uso de los denominados proto-declarativos: el beb\u00e9 se\u00f1ala un objeto y, mediante el seguimiento de su mirada, comprueba que el adulto comparte la atenci\u00f3n hacia el objeto se\u00f1alado. Estos tri\u00e1ngulos de atenci\u00f3n conjunta indican que el beb\u00e9 ya entiende tanto al adulto como a s\u00ed mismo como sujetos de una experiencia compartida. El beb\u00e9 a esta edad ya es capaz de inferir la presencia de intencionalidad en los otros.<\/p>\n<p>En cambio, los te\u00f3ricos que consideran la intersubjetividad como una capacidad innata sostienen que los beb\u00e9s son capaces de comunicar y conectar sus experiencias subjetivas ya desde las primeras semanas de vida (Br\u00e5ten, 2007). Estos autores destacan los elementos afectivos presentes en la comprensi\u00f3n, reprobando la excesiva prioridad que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha dado a lo cognitivo. Para estos te\u00f3ricos, los beb\u00e9s no precisan de elaboraciones cognitivas o simb\u00f3licas, de inferencias, para los intercambios intersubjetivos y no necesitan alcanzar los nueve meses de edad para entender a los adultos como sujetos de experiencia (Trevarthen, 1998). En su opini\u00f3n, es posible afirmar la existencia de una capacidad innata para captar la expresi\u00f3n de los estados subjetivos de otras personas, tanto el estado mental (la emoci\u00f3n) como la intenci\u00f3n comunicativa, de manera directa, sin necesidad de inferencias, que posibilita el intercambio de experiencias subjetivas.<\/p>\n<p>Con objeto de mostrar la existencia de esta capacidad, se han llevado a cabo estudios de las interacciones comunicativas entre beb\u00e9s de dos a nueve meses y adultos. La cuesti\u00f3n es comprobar si estas interacciones, las denominadas protoconversaciones (intercambios de expresiones, emociones, gestos, vocalizaciones o balbuceos en el caso del beb\u00e9) pueden ser consideradas como comunicaciones genuinas, como dando lugar a la intersubjetividad, ya a esta edad.<\/p>\n<p>Una comunicaci\u00f3n puede considerarse como genuina si es manifiesta para ambos participantes, es decir, estos han de dar muestras de reconocer su intervenci\u00f3n en la misma. La idea es que los sujetos que tienen conciencia de compartir una experiencia comunicativa reaccionan recursivamente modificando sus reacciones seg\u00fan las reacciones del otro y hacen predicciones sobre las posibles reacciones ante las acciones propias. Para los defensores de la intersubjetividad innata el intercambio de expresiones emocionales durante las protoconversaciones puede ser considerado como una comunicaci\u00f3n genuina. La manera en la que se desarrolla indica que no se trata de meros reflejos instintivos, sino que muestra la participaci\u00f3n activa y el reconocimiento por parte del beb\u00e9 de estar involucrado en una comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un experimento llevado a cabo por Kokkinaki (2010) se microanalizaron, fotograma a fotograma, las variaciones en las expresiones de ni\u00f1os de entre dos y seis meses de edad y sus progenitores. Los resultados mostraron que se da una coincidencia de las expresiones faciales y\/o una sintonizaci\u00f3n de la intensidad emocional entre los beb\u00e9s y los padres, durante las protoconversaciones y las pausas precedentes y siguientes que tienen lugar en las interacciones entre ellos. Pero los beb\u00e9s no solo responden a las acciones de la madre, sino que tambi\u00e9n \u2018provocan\u2019 sus respuestas. Experimentos llevados a cabo por Gratier y col. (2015) sobre el tiempo y la forma en que se desarrolla la toma de turnos en las protoconversaciones (c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y durante cu\u00e1nto tiempo vocaliza el beb\u00e9) muestran que los beb\u00e9s tienen tanto la capacidad de prever turnos como la iniciativa de generar una respuesta vocal de la madre. De otra parte, los experimentos de \u201cStill Face\u201d (Adamson y Frick, 2003), en los que se pide al adulto que interaccione con el beb\u00e9 durante unos minutos y se detenga de repente, anulando cualquier expresi\u00f3n vocal, facial o corporal, muestran que el beb\u00e9 espera la reacci\u00f3n del adulto a su acci\u00f3n: cuando este \u00faltimo se detiene, el beb\u00e9 comienza a irritarse y reclamar su respuesta.<\/p>\n<p>Estos resultados son consistentes con la posibilidad de que las protoconversaciones sean consideradas como comunicaciones genuinas, como el primer di\u00e1logo en el que los beb\u00e9s se involucran. Para Reddy (2008), los beb\u00e9s perciben la atenci\u00f3n cuando la mirada del adulto se dirige a ellos y captan, no la expresi\u00f3n aislada, sino la expresi\u00f3n dentro de la interacci\u00f3n, es decir, los beb\u00e9s perciben una motivaci\u00f3n emocional en los gestos del adulto, sienten su intenci\u00f3n de comunicarse y responden, en consecuencia, a dicha intenci\u00f3n. Los beb\u00e9s interaccionan porque est\u00e1n respondiendo al \u201cintento comunicativo de la madre\u201d (Reddy, 2008, p. 61). Est\u00e1n completando la acci\u00f3n interpersonal a\u00fan incompleta de la madre, as\u00ed como esperan la respuesta de la madre a su propio intento de comunicaci\u00f3n interpersonal.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Adamson, L., y Frick, J. (2003). The Still Face: A history of a shared experimental paradigm. <em>Infancy<\/em>, 4, 451\u2013473<\/p>\n<p>Br\u00e5ten, S. (Ed.). (2007). <em>On Being Moved. From Mirror Neurons to Empathy<\/em>. Amsterdam\/Philadelphia: John Benjamin Publishing Company.<\/p>\n<p>Gratier, M., Devouche, E., Guellai, B., Infanti, y col. (2015). Early development of turn-taking in vocal interaction between mothers and infants. <em>Frontiers in Psychology<\/em>, 6(1167).<\/p>\n<p>Kokkinaki, T. (2010). Inter-subjectivity during free infant-father \u201cprotoconversation\u201d and within-\u201cprotoconversations\u201d pauses. <em>Early Child Development and Care<\/em>, 180, 87\u2013106.<\/p>\n<p>Reddy, V. (2008). <em>How Infants Know Minds<\/em>. Cambridge, Harvard University Press.<\/p>\n<p>Tomasello, M., Carpenter, M., Call, J., Behne, T. y Moll, H. (2005). Understanding and sharing intentions: The origins of cultural cognition. <em>Behavioral and Brain Sciences<\/em>, 28, 675 &#8211; 691.<\/p>\n<p>Trevarthen, C. (1998) The concept and foundations of infant intersubjectivity. En S. Br\u00e5ten (Ed.). <em>Intersubjective Communication and Emotion in Early Ontogeny<\/em> (pp. 15\u201346). Cambridge: Cambridge University Press.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 4 de julio de 2017.<br \/>\nAceptado el 20 de marzo de 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ferrer de Luna Dept. de Filosof\u00eda I, Universidad de Granada, Espa\u00f1a La capacidad de comunicar y conectar nuestras experiencias <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1632\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,6,3],"tags":[609,59,18,608,607],"class_list":["post-1632","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-filosofia","category-psicologia","tag-bebes","tag-comunicacion","tag-emocion","tag-expresion","tag-intersubjetividad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1632"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1632\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1637,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1632\/revisions\/1637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}