{"id":14,"date":"2007-12-06T23:30:45","date_gmt":"2007-12-06T21:30:45","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=14"},"modified":"2010-02-04T11:50:18","modified_gmt":"2010-02-04T09:50:18","slug":"la-nueva-cara-del-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=14","title":{"rendered":"La nueva cara del olvido"},"content":{"rendered":"<p>Carlos J. G\u00f3mez-Ariza<br \/>\nDepartamento de Psicolog\u00eda, Universidad de Ja\u00e9n, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><em>Tradicionalmente, los fen\u00f3menos de olvido se han considerado consecuencia de un sistema cognitivo que, a veces, muestra fallos en su funcionamiento. Aunque algunos tipos de olvido pueden explicarse bien bajo este supuesto, otros pueden interpretarse desde una \u00f3ptica bien diferente. La investigaci\u00f3n reciente en este campo sugiere que olvidar cierta informaci\u00f3n facilita el recuerdo de otra relacionada.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/GomezAriza-CC-6diciembre2007.pdf\" title=\"Versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Los fen\u00f3menos de olvido son uno de los aspectos relacionados con la memoria que m\u00e1s inter\u00e9s despierta entre las personas profanas en psicolog\u00eda, probablemente porque todos, sin excepci\u00f3n, vivimos en primera persona y con cierta frecuencia (a veces demasiada) la incapacidad para recordar algo en un momento dado. Para el que escribe esto, por ejemplo, recordar el lugar exacto en el que dej\u00f3 el coche en el aparcamiento de la universidad se convierte en un reto al que debe enfrentarse pr\u00e1cticamente a diario.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n en psicolog\u00eda y neurociencia ha encontrado en los fen\u00f3menos de olvido un campo de estudio crucial para entender c\u00f3mo funciona la memoria humana y qu\u00e9 mecanismos explican su funcionamiento. Aunque se viene investigando desde el siglo XIX, el inter\u00e9s por el olvido se ha visto incrementado en los \u00faltimos a\u00f1os, dando lugar a una ingente cantidad de estudios y debates entre investigadores (Anderson, 2003).<\/p>\n<p>No obstante, este inter\u00e9s renovado viene acompa\u00f1ado por un cambio en la interpretaci\u00f3n de algunos tipos de olvido. Tradicionalmente, el fracaso en acceder a nuestros recuerdos se ha considerado un fallo en el funcionamiento de la memoria. Desde esta perspectiva, el olvido es el resultado de un sistema de memoria con una arquitectura que, a veces, produce errores de acceso a la informaci\u00f3n pertinente. En \u00faltima instancia, un sistema inteligente deber\u00eda poder acceder a informaci\u00f3n espec\u00edfica de su memoria de forma eficiente; es decir, sin errores y con cierta rapidez. Sin embargo, desde la perspectiva m\u00e1s reciente sobre el olvido que se esboza aqu\u00ed, \u00e9ste no se considera, necesariamente, consecuencia de un fallo de la memoria. M\u00e1s bien, algunos tipos de olvido se interpretan como resultado de un eficiente procesamiento de la informaci\u00f3n y se consideran, hasta cierto punto, adaptativos (Bjork, Bjork y Anderson, 1998). Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible que el olvido pueda resultar beneficioso?<\/p>\n<p>Volvamos al ejemplo del aparcamiento citado m\u00e1s arriba. Adem\u00e1s, asumamos que, casi diariamente, se debe utilizar al menos una vez una plaza diferente en un aparcamiento con decenas de lugares posibles. Normalmente, cualquier persona consigue llegar al lugar donde aparc\u00f3 su coche la \u00faltima vez. Aunque a veces nos equivoquemos o dudemos, en la mayor\u00eda de las ocasiones damos con facilidad con la \u00faltima plaza en la que situamos el veh\u00edculo. Es decir, casi siempre accedemos a la informaci\u00f3n de nuestra memoria que resulta pertinente en la situaci\u00f3n. Pues bien, desde las teor\u00edas m\u00e1s recientes sobre el olvido, ese logro requiere de la puesta en marcha de alg\u00fan mecanismo que ayude a seleccionar de la memoria la informaci\u00f3n que se necesita en ese momento. Concretamente, se supone que ese mecanismo (de control) se encargar\u00eda de suprimir la accesibilidad de otros recuerdos relacionados (en nuestro ejemplo, los otros lugares donde se ha dejado el coche recientemente), que ser\u00edan disruptivos si fuesen recordados. La inhibici\u00f3n de estos recuerdos no deseados har\u00eda m\u00e1s sencillo encontrar los que realmente se buscan. Por tanto, desde esta nueva interpretaci\u00f3n del olvido, el \u00e9xito en recuperar la informaci\u00f3n adecuada a la situaci\u00f3n depende, hasta cierto punto, de no recordar (olvidar) informaci\u00f3n relacionada pero irrelevante.<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, una gran cantidad de investigaci\u00f3n experimental sugiere que recordar es una fuente importante de olvido. El paradigma experimental ideal para demostrar esta idea es el de \u00abpr\u00e1ctica en la recuperaci\u00f3n\u00bb (Anderson, Bjork y Bjork, 1994). En un experimento t\u00edpico (v\u00e9ase la Tabla 1), los participantes estudian algunos ejemplares de varias categor\u00edas (animal y frutas, por ejemplo). Tras esta fase, llevan a cabo una serie de ensayos de recuerdo de la mitad de los ejemplares de la mitad de las categor\u00edas estudiadas (delf\u00edn y jirafa de la categor\u00eda animal). Esta ser\u00eda la fase de pr\u00e1ctica en la recuperaci\u00f3n. Esto da lugar a tres tipos de ejemplares: los practicados o P+ (delf\u00edn y jirafa), los no practicados relacionados con los practicados o P- (caballo y rana), y los no practicados y no relacionados con los practicados o NP (los ejemplares de la categor\u00eda fruta), que sirven como control experimental. Por \u00faltimo, en la prueba crucial de memoria, se pide a los participantes que traten de recordar todos los ejemplares estudiados en la primera parte del experimento.<\/p>\n<p align=\"left\">\u00a0<img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/GomezAriza-CC-tabla1.png\" alt=\"Tabla 1\" height=\"180\" width=\"500\" \/><\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<em>Tabla 1.- Representaci\u00f3n simplificada del paradigma est\u00e1ndar de pr\u00e1ctica en la recuperaci\u00f3n, con sus fases fundamentales y los tipos de condiciones experimentales que genera.<\/em><\/p>\n<p>Los resultados generalmente encontrados con este tipo de procedimiento son dos: primero, y como es esperable, los ejemplares P+ tienden a recordarse especialmente bien, comparados con los NP. Desde hace tiempo se sabe que el acto de recordar es una potente herramienta de aprendizaje. Sin embargo, el hallazgo m\u00e1s interesante tiene que ver con los P-, es decir, la informaci\u00f3n relacionada con la que deb\u00eda recordarse en la segunda fase del experimento, pero que era irrelevante en ese momento. El recuerdo de los ejemplares P- tiende a ser significativamente peor que el de los NP. Este efecto se conoce como \u00abolvido inducido por la recuperaci\u00f3n\u00bb. Incluso aunque la tarea final de los participantes sea la de discriminar entre estudiados y no estudiados cuando los est\u00edmulos P+, P- y NP se les presentan mezclados con otros nuevos, los de la condici\u00f3n P- tienden a ser peor reconocidos que los pertenecientes a la de NP (G\u00f3mez-Ariza, Lechuga, Pelegrina y Bajo, 2005).<\/p>\n<p>Mientras este fen\u00f3meno resulta dif\u00edcilmente explicable por las teor\u00edas cl\u00e1sicas del olvido, su interpretaci\u00f3n en t\u00e9rminos de la efectividad de un sistema de control cognitivo permite dar cuenta de una cantidad importante de resultados experimentales. Desde este punto de vista, por tanto, olvidar (moment\u00e1neamente) cierta informaci\u00f3n resulta adaptativo, pues reduce la probabilidad de acceder a informaci\u00f3n inadecuada en ese contexto y puede facilitar el aprendizaje de nueva informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva, el olvido puede presentar tambi\u00e9n una cara amable de la que pocas veces se habla en contextos ajenos a la propia investigaci\u00f3n. En la vida cotidiana, olvidar suele ser motivo de enojo, no de alegr\u00eda. Sin embargo, en muchas m\u00e1s ocasiones de las que somos conscientes, no acceder a informaci\u00f3n irrelevante o poco agradable es una ventaja, m\u00e1s que un inconveniente. Por supuesto, eso puede tener un coste asociado si, con posterioridad, se requiere el acceso a la informaci\u00f3n inhibida, pero esa es otra historia.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Anderson, M. C. (2003). Rethinking interference theory: Executive control and the mechanisms of forgetting. Journal of Memory and Language, 49, 415-445.<\/p>\n<p>Anderson, M. C., Bjork, R. A., y Bjork, E. L. (1994). Remembering can cause forgetting: Retrieval dynamics in long-term memory. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, &amp; Cognition, 20, 1063-1087.<\/p>\n<p>Bjork, E. L., Bjork, R. A., y Anderson, M. C. (1998). Varieties of goal-directed forgetting. En J. M. Golding y C. M. MacLeod (Eds.), Intentional forgetting: Interdisciplinary approaches (pp. 103-137). Hillsdale, NJ: Erlbaum.<\/p>\n<p>G\u00f3mez-Ariza, C. J., Lechuga, M. T., Pelegrina, S., y Bajo, M. T. (2005). Retrieval-induced forgetting in recall and recognition of thematically related and unrelated sentences. Memory &amp; Cognition, 33, 1431-1441.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos J. 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