{"id":116,"date":"2010-10-13T00:10:57","date_gmt":"2010-10-12T22:10:57","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=116"},"modified":"2010-10-13T00:10:57","modified_gmt":"2010-10-12T22:10:57","slug":"%c2%bfy-si-estabamos-empezando-la-casa-por-el-tejado-los-genes-y-la-caracterizacion-biologica-del-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=116","title":{"rendered":"\u00bfY si est\u00e1bamos empezando la casa por el tejado?: Los genes y la caracterizaci\u00f3n (biol\u00f3gica) del lenguaje"},"content":{"rendered":"<p>Antonio Ben\u00edtez-Burraco<br \/>\nDept. de Filolog\u00eda Espa\u00f1ola y Sus Did\u00e1cticas, Universidad de Huelva, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"(cc) mira66\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-37-cc-mira66.jpg\" alt=\"(cc) mira66\" width=\"300\" height=\"407\" \/>Las evidencias de car\u00e1cter biol\u00f3gico sugieren que, si bien la facultad del lenguaje puede considerarse, en lo sustancial, una capacidad cognitiva funcionalmente independiente, no lo ser\u00eda por completo en t\u00e9rminos gen\u00e9ticos\/moleculares, neuronales o evolutivos.<\/em><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-37.pdf\" target=\"_self\"><em><!--more--><\/em><\/a><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-37.pdf\" target=\"_self\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Desde hace, cuando menos, cincuenta a\u00f1os venimos asistiendo a un intenso y a\u00fan no resuelto debate acerca de la naturaleza del lenguaje y del modo en que se produce su adquisici\u00f3n durante el desarrollo del individuo. En lo fundamental, la principal controversia a este respecto estriba en si dicha adquisici\u00f3n demanda del concurso de alg\u00fan tipo de conocimiento gramatical preexistente (esto es, innato) o si, por el contrario, es posible merced \u00fanicamente a capacidades cognitivas generales (Hauser, Chomsky y Fitch, 2002). Hasta la fecha, las evidencias de las que se ha nutrido el debate han tenido un car\u00e1cter esencialmente psicoling\u00fc\u00edstico, concerniendo principalmente a la naturaleza de los est\u00edmulos a los que se ve expuesto el ni\u00f1o, as\u00ed como a las peculiaridades distintivas de las diversas etapas que atraviesa en su desarrollo ling\u00fc\u00edstico.<\/p>\n<p>Sea como fuere, quienes intervienen en dicho debate comparten una hip\u00f3tesis b\u00e1sica, a saber, que el lenguaje es el resultado de la actividad de nuestro cerebro. Consecuentemente, resulta plausible que el an\u00e1lisis a diversos niveles de complejidad biol\u00f3gica (gen\u00e9tico-molecular, subcelular, celular, histol\u00f3gico, fisiol\u00f3gico) de las estructuras neuronales implicadas en su procesamiento contribuya decisivamente a esclarecer el modo en que se organiza, funciona y se desarrolla la Facultad del Lenguaje (FL). El objeto de esta breve nota es presentar las conclusiones m\u00e1s relevantes derivadas espec\u00edficamente del an\u00e1lisis gen\u00e9tico-molecular del lenguaje.<\/p>\n<p>Hasta la fecha, la mayor parte de los genes relacionados con el lenguaje se han identificado a partir de trastornos hereditarios que incluyen entre sus s\u00edntomas alg\u00fan tipo de disfunci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica. Aunque los productos codificados por dichos genes presentan una notable variabilidad estructural y funcional, lo cierto es que un buen n\u00famero de ellos desempe\u00f1a un papel eminentemente modulador, bien por encargarse de la regulaci\u00f3n de la expresi\u00f3n de otros genes, bien por formar parte de cadenas moleculares implicadas en la transferencia de informaci\u00f3n hacia el interior de la c\u00e9lula (Ben\u00edtez Burraco, 2009; Fisher y Scharff, 2009). En su mayor\u00eda, a nivel del sistema nervioso central los productos de estos genes est\u00e1n implicados en la regulaci\u00f3n de la proliferaci\u00f3n y la migraci\u00f3n de las neuronas, la determinaci\u00f3n de su identidad y funci\u00f3n celulares, y el establecimiento de los contactos funcionales (sinapsis) iniciales entre ellas (Ben\u00edtez Burraco, 2009). Como cabr\u00eda imaginar, el n\u00famero de tales genes es muy elevado, de ah\u00ed que el lenguaje pueda considerarse como un car\u00e1cter polig\u00e9nico. Por otro lado, la mayor parte de estos \u201cgenes del lenguaje\u201d se expresa tambi\u00e9n en otras regiones cerebrales al margen de las que parecen intervenir directamente en el procesamiento ling\u00fc\u00edstico, e incluso en otras partes del organismo, y lo hace adem\u00e1s en diferentes momentos del desarrollo, un fen\u00f3meno que, t\u00e9cnicamente, se conoce como pleiotropismo. Esto ocurre incluso con aquellos pocos genes aislados a partir de trastornos que, como la dislexia o el TEL (de trastorno espec\u00edfico del lenguaje), cabe considerar como exclusivamente ling\u00fc\u00edsticos a nivel fenot\u00edpico (Ben\u00edtez Burraco, 2009).<\/p>\n<p>El pleiotropismo, en particular, vuelve necesariamente inexacto cualquier intento de vincular de forma un\u00edvoca y exclusiva genes concretos con el sustrato neuronal de la FL (Fisher, 2006; Ramus, 2006). Pero la hip\u00f3tesis de la existencia de una relaci\u00f3n causal directa entre los genes y el lenguaje debe matizarse a\u00fan m\u00e1s si se tienen en cuenta dos circunstancias adicionales. En primer lugar, el hecho de que el desarrollo de dicho sustrato depende tambi\u00e9n de otros factores \u201cinternos\u201d (esto es, innatos) adicionales a los de naturaleza espec\u00edficamente gen\u00e9tica, como pueden ser los de tipo epigen\u00e9tico (toda clase de modificaciones heredables experimentadas por el ADN que no afectan a su secuencia, pero s\u00ed a su expresi\u00f3n), los relacionados con la herencia materna (la composici\u00f3n prote\u00ednica del \u00f3vulo, por ejemplo), y sobre todo, los vinculados a la din\u00e1mica del propio proceso de desarrollo. En segundo lugar, la circunstancia de que la generaci\u00f3n de estructuras neuronales plenamente operativas precisa necesariamente del concurso de los est\u00edmulos (ling\u00fc\u00edsticos) externos (Ramus, 2006). En un nivel de complejidad biol\u00f3gica superior, el neuronal, nos encontramos con una situaci\u00f3n sustancialmente equivalente: por un lado, las presumibles \u201c\u00e1reas del lenguaje\u201d parecen revestir un car\u00e1cter multifuncional; por otro lado, no parecen existir disociaciones completas entre el lenguaje y otras capacidades cognitivas (ni tampoco entre los diversos componentes funcionales del primero) en los casos en que dichas \u00e1reas presentan alteraciones estructurales y\/o funcionales.<\/p>\n<p>Consecuentemente, y en lo concerniente al modo en que el lenguaje se implementa a nivel cerebral, los datos biol\u00f3gicos no parecen casar ni con las propuestas m\u00e1s rigoristas de car\u00e1cter funcionalista (diversas capacidades cognitivas resultan de un mismo dispositivo neuronal de procesamiento generalista y multifuncional), ni modularista (cada capacidad cognitiva es el resultado de un dispositivo neuronal de procesamiento espec\u00edfico y aut\u00f3nomo) (Lieberman, 2002; Ramus, 2006). Por el contrario, y en la l\u00ednea de la hip\u00f3tesis general planteada por Marcus (2006), la FL ser\u00eda un dispositivo o capacidad cognitiva independiente en t\u00e9rminos funcionales (el m\u00f3dulo ling\u00fc\u00edstico), pero no lo ser\u00eda por completo desde el punto de vista gen\u00e9tico y neurobiol\u00f3gico. En el primer caso, porque los genes que intervienen en la regulaci\u00f3n del desarrollo (y hasta cierto punto, el funcionamiento) del sustrato neuronal del lenguaje forman parte tambi\u00e9n de otros programas de desarrollo diferentes (lo que, sin embargo, es compatible con la especificidad del programa en su conjunto). En el segundo, porque las diversas estructuras neuronales que integran dicho sustrato forman parte tambi\u00e9n del sustrato neuronal de otros dispositivos responsables del procesamiento de informaci\u00f3n no ling\u00fc\u00edstica (lo que ser\u00eda compatible, asimismo, con la especificidad del sustrato en su conjunto).<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Ben\u00edtez Burraco, A. (2009) <em>Genes y lenguaje: Aspectos ontogen\u00e9ticos, filogen\u00e9ticos y cognitivos<\/em>. Barcelona: Revert\u00e9.<\/p>\n<p>Fisher, S. E. (2006) Tangled webs: Tracing the connections between genes and cognition. <em>Cognition<\/em>, 101, 270-297.<\/p>\n<p>Fisher, S. E. y Scharff, C. (2009) FOXP2 as a molecular window into speech and language. <em>Trends in Genetics<\/em>, 25, 166-177.<\/p>\n<p>Hauser, M. D., Chomsky, N. y Fitch, W. T. (2002) The faculty of language: What is it, who has it, and how did it evolve? <em>Science<\/em>, 298, 1569-1579.<\/p>\n<p>Lieberman, P. (2002) On the nature and evolution of the neural bases of human language. <em>American Journal of Physical Anthropology<\/em>, 45, 36-62.<\/p>\n<p>Marcus, G. F. (2006) Cognitive architecture and descent with modification. <em>Cognition<\/em>, 101, 443-465.<\/p>\n<p>Ramus, F. (2006) Genes, brain, and cognition: A roadmap for the cognitive scientist. <em>Cognition<\/em>, 101, 247-269.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 29 de octubre de 2009.<br \/>\nAceptado el 13 de julio de 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Ben\u00edtez-Burraco Dept. de Filolog\u00eda Espa\u00f1ola y Sus Did\u00e1cticas, Universidad de Huelva, Espa\u00f1a Las evidencias de car\u00e1cter biol\u00f3gico sugieren que, <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=116\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,7,4,3],"tags":[289,290,81,49,291],"class_list":["post-116","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-linguistica","category-neurociencia","category-psicologia","tag-genes","tag-herencia","tag-innatismo","tag-lenguaje","tag-ontogenia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=116"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/116\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":118,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/116\/revisions\/118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}