{"id":1068,"date":"2015-05-25T13:11:13","date_gmt":"2015-05-25T11:11:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1068"},"modified":"2015-05-25T13:14:34","modified_gmt":"2015-05-25T11:14:34","slug":"es-realmente-arbitraria-la-relacion-entre-las-palabras-y-sus-significados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1068","title":{"rendered":"\u00bfEs realmente arbitraria la relaci\u00f3n entre las palabras y sus significados?"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Antonio Vill\u00e9n Raya, Francisco Jos\u00e9 P\u00e9rez D\u00edaz y Ana Cristina Mart\u00edn Jim\u00e9nez<br \/>\nFacultad de Psicolog\u00eda, Universidad de Sevilla, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"(cc) Gerard Girbes Berges.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-12-cc-GerardGirbesBerges.jpg\" width=\"300\" height=\"218\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Gerard Girbes Berges.<\/p><\/div>\n<p><em>Desde Saussure, el lenguaje ha sido caracterizado como un sistema arbitrario en el que no existe ning\u00fan tipo de relaci\u00f3n entre el significante y el significado, m\u00e1s all\u00e1 de la que se genera por convenci\u00f3n social. Los estudios m\u00e1s recientes no apoyan esta hip\u00f3tesis por completo, sugiriendo que el cerebro humano es capaz de establecer relaciones entre sonidos y formas en funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de ambos. Esta capacidad de relacionar los sonidos y las formas est\u00e1 programada en nuestro cerebro desde que nacemos y posiblemente juega un papel importante en la adquisici\u00f3n del lenguaje.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-12.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>\u00bfExiste una relaci\u00f3n no arbitraria entre la palabra hablada y el objeto al que se refiere? Esta es una cuesti\u00f3n que ha generado intensos debates desde la ling\u00fc\u00edstica a la neurociencia cognitiva. Saussure (1945) caracteriz\u00f3 el lenguaje de la siguiente forma: \u201cEl lazo que une el significante al significado es arbitrario; [\u2026] el signo ling\u00fcistico es arbitrario. As\u00ed, la idea de Sur no est\u00e1 ligada por relaci\u00f3n alguna interna con la secuencia de sonidos \/sur\/ que le sirve de significante; podr\u00eda estar representada tan perfectamente por cualquier otra secuencia de sonidos\u201d.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Saussure sobre la arbitrariedad del lenguaje se estableci\u00f3 como la ortodoxia en ling\u00fc\u00edstica, aunque antes de sus propuestas ya exist\u00edan posturas diferentes, e incluso estudios que las contradec\u00edan. A principios del siglo pasado, Jespersen (1922) plante\u00f3 una de las primeras teor\u00edas en contra de la arbitrariedad del lenguaje mediante su hip\u00f3tesis del \u201cding-dong\u201d. Esta hip\u00f3tesis sugiere que existe una cierta correspondencia entre significantes y significados, de forma que en la mayor\u00eda de las lenguas los objetos peque\u00f1os, agudos y altos suelen nombrarse con vocales anteriores altas (\/i\/), mientras que objetos grandes, redondos y bajos tienden a nombrarse con vocales posteriores (\/o\/, \/u\/). Estas teor\u00edas que se encuentran a favor de la \u201cno arbitrariedad\u201d del lenguaje se enmarcan en lo que se conoce como simbolismo fon\u00e9tico.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, K\u00f6hler (1929) demostr\u00f3 emp\u00edricamente que existe una relaci\u00f3n entre el sonido de una palabra y las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del objeto al que se refiere. Ese efecto (al que hoy d\u00eda se conoce como \u201cefecto buba-kiki\u201d) consist\u00eda en presentar a una persona dos objetos: uno con una forma puntiaguda y muy angulosa, y otro con una forma m\u00e1s curvada y un contorno suave (Figura 1). A continuaci\u00f3n, los participantes ten\u00edan que asignar a cada forma las pseudopalabras \/takete\/ o \/maluma\/. K\u00f6hler encontr\u00f3 que la mayor\u00eda de las personas asociaban la palabra \/takete\/ a la forma puntiaguda, mientras que la palabra \/maluma\/ sol\u00eda asignarse a la forma redondeada.<\/p>\n<div style=\"width: 594px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Figura 1\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-12-f1.jpg\" width=\"584\" height=\"309\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- Figuras picudas y redondeadas similares a las usadas por K\u00f6hler (1929).<\/p><\/div>\n<p>Oberman y Ramachandran (2008) replicaron el estudio de K\u00f6hler (aunque en lugar de los nombres \/maluma\/ y \/takete\/ utilizaron los nombres \/bouba\/ y \/kiki\/) incluyendo como poblaci\u00f3n de comparaci\u00f3n a personas autistas. Los resultados fueron congruentes con los estudios de K\u00f6hler en la poblaci\u00f3n normal: el 90% aproximadamente asociaba la palabra \/bouba\/ con la forma redondeada y la palabra \/kiki\/ con la forma puntiaguda. En contraste, encontraron que en poblaci\u00f3n autista s\u00f3lo el 60% realizaba tal asociaci\u00f3n. Estos resultados muestran que la capacidad de detectar relaciones no arbitrarias entre significante y significado puede estar relacionada con las capacidades conceptuales que se encuentran alteradas en el autismo.<\/p>\n<p>Bremner y cols. (2013) encontraron tambi\u00e9n el efecto buba-kiki en la poblaci\u00f3n Himba (Namibia), que apenas tiene influencia occidental y que adem\u00e1s carece de lenguaje escrito. Este estudio sugiere que el simbolismo fon\u00e9tico es un fen\u00f3meno universal y programado filogen\u00e9ticamente. Tales asociaciones sistem\u00e1ticas entre formas y sonidos se han demostrado en ni\u00f1os de 2,5 a\u00f1os (Maurer, Pathman y Mondioch, 2006), aunque este estudio no deja claro si los emparejamientos son el resultado de la exposici\u00f3n al idioma o el producto de una tendencia inicial. Para resolver este punto, Ozturk, Krehm y Vouloumanos (2012) realizaron un ingenioso experimento en el que expon\u00edan a ni\u00f1os de solamente 4 meses de edad a asociaciones congruentes e incongruentes de sonido y forma, similares al efecto buba-kiki. Encontraron que los beb\u00e9s permanec\u00edan significativamente m\u00e1s tiempo mirando las im\u00e1genes cuando la asociaci\u00f3n era incongruente que cuando era congruente. Es decir, con s\u00f3lo 4 meses de edad ya eran capaces de detectar las equivalencias entre sonidos y formas. Asimismo, estos autores presentaron a los ni\u00f1os tambi\u00e9n las mismas formas picudas o redondeadas junto con pseudopalabras que s\u00f3lo difer\u00edan en las vocales, p.ej., \/koko\/ y \/kiki\/, y tambi\u00e9n sonidos que s\u00f3lo difer\u00edan en consonantes, p.ej., \/bobo\/ y \/koko\/. En estos dos \u00faltimos casos, los beb\u00e9s no mostraron preferencias en la asociaci\u00f3n de etiquetas y formas (v\u00e9ase la Figura 2). En cambio, los adultos s\u00ed eran capaces de realizar la asociaci\u00f3n buba-kiki solamente con vocales y solamente con consonantes. Por tanto, parece que desde el nacimiento hay ciertos patrones predeterminados para el simbolismo fon\u00e9tico, pero la experiencia va a jugar un papel importante en el desarrollo de esta capacidad.<\/p>\n<div style=\"width: 597px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Figura 2\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-12-f2.jpg\" width=\"587\" height=\"391\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.- Tiempo de observaci\u00f3n en beb\u00e9s de 4 meses ante est\u00edmulos visuales y sonoros congruentes o incongruentes con el efecto \u201cbuba-kiki\u201d (Ozturk, Krehm y Vouloumanos, 2012).<\/p><\/div>\n<p>Por otro lado, Thompson y Estes (2011) demostraron que existen ciertos fonemas que indican peque\u00f1ez (p.ej., \/i\/) y otros que indican un tama\u00f1o grande (p.ej., \/u\/). En su experimento mostraron \u201cgreebles\u201d (objetos desconocidos) de diferentes tama\u00f1os y los participantes ten\u00edan que asociar pseudopalabras a estos objetos dependiendo del tama\u00f1o. Esas pseudopalabras conten\u00edan combinaciones de fonemas que indicaban peque\u00f1ez o grandeza, de modo que, por ejemplo, la palabra \/titiki\/ contiene todos los fonemas que indican peque\u00f1ez y \/gobudu\/ tiene todos los fonemas que indican un tama\u00f1o grande. Las elecciones de los participantes revelaron una relaci\u00f3n gradual entre el sonido y el tama\u00f1o: el tama\u00f1o del objeto predijo perfectamente el n\u00famero de fonemas asociados a gran tama\u00f1o que conten\u00eda la palabra con la que se relacionaba.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la investigaci\u00f3n ha demostrado que las personas son capaces de captar una relaci\u00f3n entre los sonidos que utilizamos como nombres y las caracter\u00edsticas de los objetos a los que hacemos referencia. Asimismo, este fen\u00f3meno se da en culturas muy alejadas del mundo occidental y en beb\u00e9s de muy corta edad, lo que sugiere que se trata de un fen\u00f3meno filogen\u00e9ticamente programado. Empero, no podemos negar la evidente arbitrariedad presente en el vocabulario de los lenguajes. Por tanto, lo m\u00e1s adecuado es proponer una postura intermedia en la que se admitan algunas correspondencias entre fonemas de palabras y referentes, a la vez que se reconoce cierta arbitrariedad.<\/p>\n<p>En cuanto a la temprana capacidad del cerebro humano para establecer relaciones entre sonidos y formas, creemos (con otros, v\u00e9ase Perniss, Thompson y Vigliocco, 2010) que puede tener una importante funci\u00f3n evolutiva: facilitar la adquisici\u00f3n del lenguaje. Futuras l\u00edneas de investigaci\u00f3n en este \u00e1mbito podr\u00edan generar estrategias para mejorar el aprendizaje de segundas lenguas, e incluso nuevas herramientas diagn\u00f3sticas y terap\u00e9uticas que permitieran un mejor tratamiento de personas con dificultades en la adquisici\u00f3n de vocabulario.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bremner, A.J., Caparos, S., Davidoff, J., de Fockert, J., Linell, K.J., y Spence, C. (2013). \u201cBouba and \u201cKiki\u201d in Namibia? A remote culture make similar shape-sound matches, but different shape-taste matches to Westerns. <em>Cognition<\/em>, 126, 165-172.<\/p>\n<p>De Saussure, F. (1945). <em>Curso de Ling\u00fc\u00edstica General<\/em>. Buenos Aires: Editorial Losada.<\/p>\n<p>Jespersen, O. (1922). <em>Language: Its Nature, Development and Origin<\/em>. London: Allen &amp; Unwin.<\/p>\n<p>K\u00f6hler, W. (1929). <em>Gestalt Psychology<\/em>. New York: Liveright.<\/p>\n<p>Maurer, D., Pathman, T., y Mondloch, C. (2006). The shape of boubas: Sound \u2013shape correspondences in toddlers and adults. <em>Developmental Science<\/em>, 9, 316-322.<\/p>\n<p>Oberman, L. M., y Ramachandran, V.S. (2008). Preliminary evidence for deficits in multisensory integration in autism spectrum disorders: The mirror neuron hypothesis. <em>Social Neuroscience<\/em>, 3, 348-355.<\/p>\n<p>Ozturk, O., Krehm, M., y Vouloumanos, A. (2012). Sound symbolism in infancy: Evidence for sound-shape cross-modal correspondences in 4-months-olds. <em>Journal of Experimental Child Psychology<\/em>, 114, 173-186.<\/p>\n<p>Perniss, P., Thompson, R. L., y Vigliocco, G. (2010). Iconicity as a general property of language: Evidence from spoken and signed languages. <em>Frontiers in Psychology<\/em>, 1, 227.<\/p>\n<p>Thompson, P. D., y Estes, Z. (2011). Sound symbolic naming of novel objects is a graded function. <em>Quarterly Journal of Experimental Psychology<\/em>, 64, 2392-2404.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 24 de marzo de 2015.<br \/>\nAceptado el 22 de abril de 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Antonio Vill\u00e9n Raya, Francisco Jos\u00e9 P\u00e9rez D\u00edaz y Ana Cristina Mart\u00edn Jim\u00e9nez Facultad de Psicolog\u00eda, Universidad de Sevilla, Espa\u00f1a <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1068\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,7,4,3],"tags":[497,498,49,496],"class_list":["post-1068","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-linguistica","category-neurociencia","category-psicologia","tag-arbitrariedad-del-vocabulario","tag-efecto-buba-kiki","tag-lenguaje","tag-simbolismo-fonetico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1068","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1068"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1068\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1073,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1068\/revisions\/1073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}