{"id":1061,"date":"2015-05-05T18:40:09","date_gmt":"2015-05-05T16:40:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1061"},"modified":"2015-05-05T18:40:09","modified_gmt":"2015-05-05T16:40:09","slug":"negociacion-social-como-nuestro-cerebro-se-anticipa-a-las-decisiones-de-otras-personas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1061","title":{"rendered":"Negociaci\u00f3n social: c\u00f3mo nuestro cerebro se anticipa a las decisiones de otras personas"},"content":{"rendered":"<p>Pablo Billeke<br \/>\nCentro de Investigaci\u00f3n en Complejidad Social (CICS), Universidad del Desarrollo, Chile<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"(cc) Ben Grey.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-5-cc-BenGrey.jpg\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Ben Grey.<\/p><\/div>\n<p><em>Durante nuestro desarrollo nuestras conductas y cerebros se moldean para participar en complejas formas de interacci\u00f3n social. Por ejemplo, al enfrentarnos a una negociaci\u00f3n resulta clave poder anticiparnos a las posibles decisiones de las otras personas a fin de llegar a un acuerdo. Investigaciones recientes han demostrado que la actividad oscilatoria cerebral est\u00e1 relacionada con esta expectativa que nos formamos sobre la conducta de los otros. Esta actividad cerebral gu\u00eda nuestras futuras decisiones y se muestra alterada en pacientes con esquizofrenia. Los hallazgos de estas investigaciones pueden aplicarse para elaborar terapias de rehabilitaci\u00f3n de habilidades sociales en enfermedades neuropsiqui\u00e1tricas.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-5.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Los seres humanos nos caracterizamos por una rica vida social, desarrollando variadas formas de interacci\u00f3n. Para esto, nuestros cerebros presentan adaptaciones que nos posibilitan poder participar en ellas. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que diferentes \u00e1reas y redes cerebrales son fundamentales para poder sostener los procesos cognitivos o ps\u00edquicos necesarios para llevar a cabo de forma satisfactoria estas conductas (Kennedy y Adolphs, 2012). Junto con esto, nuestras investigaciones sugieren que en estos procesos participan activiades electricas cerebrales en diferentes rangos de frecuencia.<\/p>\n<p>Una forma de interacci\u00f3n ampliamente utilizada en nuestra vida cotidiana es la negociaci\u00f3n, donde las personas deben ceder algo de sus intereses individuales para llegar a una soluci\u00f3n que pueda beneficiar tambi\u00e9n a las otras personas que participan en la interacci\u00f3n. Estas situaciones se pueden estudiar en el laboratorio usando experimentos basados en la teor\u00eda de juegos, como la versi\u00f3n repetida del juego del ultim\u00e1tum (Fig. 1A). En este juego, dos personas tienen que ponerse de acuerdo sobre c\u00f3mo repartirse una cierta cantidad de dinero a trav\u00e9s de propuestas u ofertas de divisi\u00f3n que uno de los jugadores va realizando de manera sucesiva. A este jugador se le denomina Proponente. Mientras tanto, el otro jugador, que se denomina Receptor, puede aceptar la oferta si le parece conveniente, o bien rechazarla. Al aceptar la oferta, el dinero se divide efectivamente y se traspasa a cada jugador, pero si la oferta es rechazada, el dinero de esa ronda se pierde, debiendo esperar ambos jugadores a la siguiente ronda para poder obtener dinero. De este modo, para maximizar sus ganancias, cada jugador debe anticipar la respuesta del otro. El Proponente necesita estimar cu\u00e1l es el m\u00ednimo que el Receptor esta dispuesto a aceptar; y el Receptor tiene que anticipar de qu\u00e9 modo sus decisiones van a incentivar al Proponente a incrementar la oferta en rondas sucesivas.<\/p>\n<div style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"Figura 1\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-5-f1.jpg\" width=\"600\" height=\"310\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- A) Esquema del juego del ultim\u00e1tum. El Proponente (P) debe realizar una oferta de c\u00f3mo dividir una cantidad de dinero (100$) entre \u00e9l y el otro jugador, el Receptor (R). Luego, el Receptor decide si acepta o rechaza la oferta. Si el receptor la acepta (Ac), el dinero se reparte seg\u00fan la oferta; en cambio, si la rechaza (Re), ninguno de los jugadores recibe dinero en esa ronda. Cada pareja de jugadores participa en 30 rondas consecutivas manteniendo los mismos roles. Para diferenciar la actividad relacionada espec\u00edficamente con la negociaci\u00f3n social, a los jugadores se les indica cu\u00e1ndo juegan con otra persona y cu\u00e1ndo participan en el mismo juego pero jugando contra una computadora. B) Esquema experimental: durante cada juego, a los Proponentes se les realiza un registro electroencefal\u00f3grafo (EEG). De la se\u00f1al extra\u00edda en este registro (tiempo \u2013 voltaje) se eval\u00faa la actividad oscilatoria cerebral (tiempo \u2013 frecuencia).<\/p><\/div>\n<p>Usando este juego se han identificado una serie de actividades cerebrales asociadas a la anticipaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de la conducta de la otra persona. Usando una t\u00e9cnica denominada electroencefalograf\u00eda, la cual detecta los cambios del potencial el\u00e9ctrico cerebral a trav\u00e9s de electrodos puestos sobre el cuero cabelludo, se puede identificar una actividad denominada actividad oscilatoria cerebral. Esta actividad se caracteriza por ondas que oscilan en diferentes rangos de frecuencias y que se asocian a diferentes procesos cerebrales (Fig. 1B). En lo que sigue, nos centramos en la actividad cerebral del Proponente.<\/p>\n<p>Cuando el Proponente anticipa la respuesta del otro jugador, ocurre un incremento de actividad en una oscilaci\u00f3n denominada Alpha en regiones temporales y parietales del cerebro (Fig. 2A), junto con una reorganizaci\u00f3n de las redes cerebrales que oscilan en este rango de frecuencia (Billeke, Zamorano, Chavez, Cosmelli, y Aboitiz, 2014). Esta actividad Alpha se correlaciona con cu\u00e1n arriesgada es la oferta que se realiz\u00f3 y con cu\u00e1l va a ser la oferta que la persona realizar\u00e1 en la ronda siguiente. Por ser espec\u00edfica de cuando se juega con otra persona y no con un computador, esta actividad podr\u00eda reflejar la atribuci\u00f3n de intenciones al otro jugador. De hecho, el area cerebral donde se origina esta actividad se ha relacionado con la habilidad de poder identificar un mundo interno, poblado de deseos e intenciones, en otras personas, lo que se denomina Teor\u00eda de la Mente.<\/p>\n<p><div style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"Figura 2\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2015-5-f2.jpg\" width=\"600\" height=\"180\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.- Localizaci\u00f3n cerebral de la actividad oscilatoria. A) Actividad Alpha [8-12 Hz] en la etapa de anticipaci\u00f3n a la respuesta del otro jugador (cuando \u00e9ste es otro humano). Se observaba su ubicaci\u00f3n en la regi\u00f3n temporal y parietal del hemisferio derecho. B) Actividad Theta [4-7 Hz] en la etapa de evaluaci\u00f3n de la respuesta del otro jugador. Esta actividad se localiza en la regi\u00f3n frontal, principalmente en la l\u00ednea media cerebral. C) Actividad Alpha durante la anticipaci\u00f3n en pacientes con esquizofrenia. Se observa su localizaci\u00f3n principalmente en el hemisferio izquierdo, y con signo contrario en comparaci\u00f3n con personas sanas. Esto \u00faltimo se debe a que los pacientes presentan mayor actividad en los juegos contra la computadora que con otras personas.<\/p><\/div>Por otra parte, en el momento de evaluar la respuesta del Receptor (si \u00e9ste acept\u00f3 o rechaz\u00f3 la oferta realizada) se observa una actividad denominada Theta en regiones frontales del cerebro (Fig. 2B), que se relaciona con lo imprevisto o inesperado de la respuesta del otro jugador, indicando una actividad relacionada con la sorpresa o lo que se denomina \u201cerror en la predicci\u00f3n\u201d (Billeke, Zamorano, Cosmelli, y Aboitiz, 2013). Esta actividad se correlaciona con c\u00f3mo las personas van ajustando sus ofertas siguientes, reflejando las diferentes estrategias con las cuales enfrentan la negociaci\u00f3n. De esta forma, esta actividad es m\u00e1s pronunciada en las personas que ceden menos en sus intereses (esperando que el otro ceda), y es menor en las personas que ceden r\u00e1pidamente a los intereses de la otra persona (Billeke, Zamorano, L\u00f3pez, y cols., 2014).<\/p>\n<p>Estos resultados son importantes pues pueden aplicarse a las alteraciones en la adecuaci\u00f3n social que presentan pacientes con enfermedades neuropsiqui\u00e1tricas (Billeke y Aboitiz, 2013; Kennedy y Adolphs, 2012). Bas\u00e1ndose en esto, en una investigaci\u00f3n reciente se evalu\u00f3 c\u00f3mo los procesos de anticipaci\u00f3n o predicci\u00f3n de las conductas de otras personas estaban alterados en personas que padecen de esquizofrenia, encontr\u00e1ndose que estos pacientes presentan un patr\u00f3n alterado en sus conductas de negociaci\u00f3n social (Billeke y cols., 2015). En el juego las personas sanas ceden menos durante la negociaci\u00f3n con otras personas que cuando juegan con un computador. Esto se explica porque las personas esperan que el otro jugador tambi\u00e9n ceda algo durante la negociaci\u00f3n. Sin embargo, los pacientes con esquizofrenia ceden r\u00e1pidamente cuando est\u00e1n jugando con otro humano, pero no as\u00ed cuando juegan con el computador. Este patr\u00f3n de negociaci\u00f3n se relaciona con un patr\u00f3n inverso de la actividad cerebral Alpha durante la anticipaci\u00f3n de la respuesta del otro jugador (Fig. 2C), relacion\u00e1ndose esta actividad con la gravedad sintom\u00e1tica de los pacientes. De esta forma, la alteraci\u00f3n en las expectativas de c\u00f3mo las otras personas pueden actuar puede ser una de las razones que llevan a los pacientes con esquizofrenia a presentar una pobre adecuaci\u00f3n social, relacion\u00e1ndose con las alteraciones descritas en estos pacientes en identificar intenciones en los otros (Teor\u00eda de la Mente).<\/p>\n<p>En conjunto, estos resultados pueden servir de gu\u00eda para elaborar terapias de rehabilitaci\u00f3n, por ejemplo, generando estrategias cognitivas para mejorar los procesos de anticipaci\u00f3n de las conductas de otros y posteriormente midiendo el impacto de la intervenci\u00f3n a trav\u00e9s de los marcadores electrofisiol\u00f3gicos descritos. Por otra parte, se podr\u00eda intervenir en los procesos cerebrales identificados a trav\u00e9s de estimulaci\u00f3n trascraneal el\u00e9ctrica o magn\u00e9tica. Con ello, se podr\u00eda ayudar a la integraci\u00f3n de estos pacientes en la sociedad mejorando su calidad de vida.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Billeke, P., y Aboitiz, F. (2013). Social cognition in schizophrenia: From social stimuli processing to social engagement. <em>Frontiers in Psychiatry<\/em>, 4(February), 1\u201312. doi:10.3389\/fpsyt.2013.00004<\/p>\n<p>Billeke, P., Armijo, A., Castillo, D., L\u00f3pez, T., Zamorano, F., Cosmelli, D., y Aboitiz, F. (2015). Paradoxical expectation: Oscillatory brain activity reveals social interaction impairment in schizophrenia. <em>Biological Psychiatry<\/em>, en prensa. doi:10.1016\/j.biopsych.2015.02.012<\/p>\n<p>Billeke, P., Zamorano, F., Chavez, M., Cosmelli, D., y Aboitiz, F. (2014). Functional network dynamics in alpha band correlate with social bargaining. <em>PLoS ONE<\/em>, 9(10), e109829. doi:10.1371\/journal.pone.0109829<\/p>\n<p>Billeke, P., Zamorano, F., Cosmelli, D., y Aboitiz, F. (2013). Oscillatory brain activity correlates with risk perception and predicts social decisions. <em>Cerebral Cortex<\/em>, 23(12), 2872\u20132883.<\/p>\n<p>Billeke, P., Zamorano, F., L\u00f3pez, T., Rodriguez, C., Cosmelli, D., y Aboitiz, F. (2014). Someone has to give in: Theta oscillations correlate with adaptive behavior in social bargaining. <em>Social Cognitive and Affective Neuroscience<\/em>, 9(12), 2041\u20132048.<\/p>\n<p>Kennedy, D. P., y Adolphs, R. (2012). The social brain in psychiatric and neurological disorders. <em>Trends in Cognitive Sciences<\/em>, 16(11), 559\u201372.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 25 de febrero de 2015.<br \/>\nAceptado el 21 de abril de 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Billeke Centro de Investigaci\u00f3n en Complejidad Social (CICS), Universidad del Desarrollo, Chile Durante nuestro desarrollo nuestras conductas y cerebros <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=1061\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,3,210],"tags":[31,55,495,57,191],"class_list":["post-1061","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-neurociencia","category-psicologia","category-psiquiatria","tag-cerebro","tag-eeg","tag-interaccion-social","tag-ritmos-cerebrales","tag-toma-de-decisiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1061"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1061\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1065,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1061\/revisions\/1065"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}