{"id":101,"date":"2010-09-02T11:32:22","date_gmt":"2010-09-02T09:32:22","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=101"},"modified":"2010-09-02T11:32:22","modified_gmt":"2010-09-02T09:32:22","slug":"mirame-a-los-ojos-y-dime-la-verdad-la-carga-cognitiva-asociada-a-una-mentira-puede-ayudar-a-desenmascararla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=101","title":{"rendered":"M\u00edrame a los ojos y dime la verdad: La carga cognitiva asociada a una mentira puede ayudar a desenmascararla"},"content":{"rendered":"<p>Karlos Luna (a) y Beatriz Mart\u00edn-Luengo (b)<br \/>\n(a) Escola de Psicologia, Universidade do Minho, Portugal<br \/>\n(b) Facultad de Psicolog\u00eda, Universidad del Pa\u00eds Vasco, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-14-cc-BeatrizMartinLuengo.jpeg\" alt=\"(cc) Beatriz Martin Luengo\" height=\"225\" width=\"300\" align=\"left\" \/><em>Distinguir cu\u00e1ndo una persona miente o dice la verdad es muy dif\u00edcil. Investigaciones recientes sugieren que crear y mantener una mentira supone un considerable esfuerzo cognitivo, y que ese esfuerzo puede ser observable, ayudando a detectar las mentiras. Cuando se aumenta la carga cognitiva de los participantes mediante la simple instrucci\u00f3n de mirar a los ojos del entrevistador, los interlocutores pueden cazar al mentiroso por encima del nivel de azar.<\/em><\/p>\n<p><!--more--> <a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-14.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>A todos nos gustar\u00eda poseer la habilidad de distinguir sin ninguna duda cu\u00e1ndo una persona miente o dice la verdad. Este deseo es casi un imperativo en el contexto judicial, en el que testigos interesados, sospechosos o incluso v\u00edctimas pueden intentar mentir. Sin embargo, la investigaci\u00f3n sugiere que distinguir cu\u00e1ndo una persona miente o dice la verdad es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de lo que parece.<\/p>\n<p>Una de las l\u00edneas de investigaci\u00f3n que intentan aportar algo de luz en este tema es el estudio de la comunicaci\u00f3n no verbal. \u00bfHay alguna conducta que inequ\u00edvocamente permita determinar si una respuesta es verdad o mentira? Parece que no existe tal conducta, aunque una investigaci\u00f3n reciente desarrollada por el grupo de Alder Vrij (Leal y Vrij, 2010; Vrij, Mann, Leal y Fisher, 2010) sugiere que el esfuerzo cognitivo necesario para mentir puede provocar algunas conductas que podr\u00edan, por tanto, ayudar a distinguir al mentiroso.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de la que parten los autores es que mentir es una tarea con una gran carga cognitiva, es decir, que requiere esfuerzo y concentraci\u00f3n. Entre otras cosas, un mentiroso debe controlar su comportamiento para parecer sincero, y debe comprobar regularmente si la otra persona muestra signos de incredulidad para modificar ese comportamiento en caso necesario. Igualmente, el mentiroso debe evitar mencionar la verdad, adem\u00e1s de ofrecer una mentira consistente con otras previas y congruente con lo que la otra persona pueda conocer. Todo ello puede hacer que la carga cognitiva sea mayor en los mentirosos que en los que dicen la verdad.<\/p>\n<p>Leal y Vrij (2010) pusieron a prueba esta hip\u00f3tesis utilizando la cantidad de parpadeos como medida de carga cognitiva, ya que un menor n\u00famero de parpadeos indica que la carga cognitiva es alta (Goldstein, Bauer y Stern, 1992). Los investigadores pidieron a los participantes que \u00abrobaran\u00bb un examen del despacho de un profesor (grupo culpable del robo) o que hicieran otra tarea (grupo inocente). Despu\u00e9s, los participantes respondieron a algunas preguntas sobre el robo, cada una con siete alternativas (una correcta y seis incorrectas). La respuesta a todas la preguntas era decir que no. Por ejemplo, una pregunta fue: \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 piso se cometi\u00f3 el robo?\u00bb. Los participantes escucharon la primera alternativa \u00aben la planta baja\u00bb y deb\u00edan decir \u00abno\u00bb, escuchaban \u00aben el quinto piso\u00bb y deb\u00edan decir \u00abno\u00bb, hasta completar las siete alternativas. Si el robo se cometi\u00f3, por ejemplo, en el tercer piso, el participante del grupo culpable deb\u00eda mentir al responder que el robo no se cometi\u00f3 en ese piso. Los resultados mostraron que los culpables parpadearon menos cuando ment\u00edan ante la alternativa correcta que cuando dec\u00edan la verdad ante las incorrectas. En cambio, en el grupo de inocentes el n\u00famero de parpadeos no cambi\u00f3 significativamente durante las diferentes respuestas. Es decir, los mentirosos sufren una mayor carga cognitiva mientras mienten y esa carga puede tener consecuencias observables.<\/p>\n<p>En un segundo trabajo, Vrij y cols. (2010, Exp. 1) examinaron varias conductas que podr\u00edan indicar estados de alta carga cognitiva y, por tanto, podr\u00edan ayudar a se\u00f1alar a los mentirosos. Entre ellas se incluyeron conductas como movimientos de manos, piernas y cantidad de parpadeos, pero tambi\u00e9n claves vocales como el n\u00famero de errores ling\u00fc\u00edsticos, pausas o vacilaciones, y claves ling\u00fc\u00edsticas como la cantidad de detalles visuales o espaciales. El experimento fue parecido al de Leal y Vrij (2010), aunque en este caso se pidi\u00f3 que se \u00abrobaran\u00bb 10 libras y el interrogatorio era llevado a cabo por un oficial de polic\u00eda. Para aumentar a\u00fan m\u00e1s la carga cognitiva de los participantes, se pidi\u00f3 a un grupo que miraran a los ojos del polic\u00eda durante todo el interrogatorio. Desviar la mirada puede ayudar a concentrarse en una tarea dif\u00edcil (Doherty-Sneddon y Phelps, 2005), porque nos permite alejarnos de una estimulaci\u00f3n rica (personas) y centrarnos en elementos con estimulaci\u00f3n pobre (p.ej., el suelo o el techo). Los resultados de este experimento mostraron un cierto apoyo a la hip\u00f3tesis de que mentir aumenta la carga cognitiva, especialmente cuando se pidi\u00f3 que mantuvieran la mirada del polic\u00eda.<\/p>\n<p>Los interrogatorios del experimento anterior fueron grabados. Vrij y col. (2010, Exp. 2) presentaron esos v\u00eddeos a un grupo de participantes y les pidieron que valoraran si el interrogado dec\u00eda la verdad o ment\u00eda. Los participantes que vieron al grupo que mantuvo la mirada pudieron distinguir al honesto del mentiroso m\u00e1s all\u00e1 del azar, pero los que vieron al otro grupo no pudieron distinguirlos. Por tanto, los resultados indican que una alta carga cognitiva hace que los mentirosos sean menos capaces de controlar las se\u00f1ales no verbales que los hacen proclives a ser descubiertos.<\/p>\n<p>En resumen, estas investigaciones sugieren que el esfuerzo de crear y mantener una mentira hace que la carga cognitiva del mentiroso sea alta, y que esta alta carga cognitiva puede ser detectable. Esta nueva l\u00ednea de investigaci\u00f3n para distinguir personas honestas de mentirosas toma elementos de otras m\u00e1s cl\u00e1sicas (como el an\u00e1lisis de contenido o la comunicaci\u00f3n no verbal), pero tambi\u00e9n a\u00f1ade una hip\u00f3tesis explicativa que en el futuro podr\u00eda ayudar a detectar las mentiras de un modo fiable.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Doherty-Sneddon, G. y Phelps, F.G. (2005). Gaze aversion: A response to cognitive or social difficulty? <em>Memory &amp; Cognition<\/em>, 33, 727-733.<\/p>\n<p>Goldstein, R., Bauer, L.O. y Stern, J.A. (1992). Effect of task difficulty and interstimulus interval on blink parameters. <em>International Journal of Psychophysiology<\/em>, 13, 111-118.<\/p>\n<p>Leal, S. y Vrij, A. (2010). The occurrence of eye blinks during a guilty knowledge test. <em>Psychology, Crime &amp; Law<\/em>, 16, 349-357.<\/p>\n<p>Vrij, A., Mann, S., Leal, S. y Fisher, R. (2010). &#8216;Look into my eyes&#8217;: Can an instruction to maintain eye contact facilitate lie detection? <em>Psychology, Crime &amp; Law<\/em>, 16, 327-348.<\/p>\n<p align=\"center\">Manuscrito recibido el 1 de junio de 2010.<br \/>\nAceptado el 29 de junio de 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Karlos Luna (a) y Beatriz Mart\u00edn-Luengo (b) (a) Escola de Psicologia, Universidade do Minho, Portugal (b) Facultad de Psicolog\u00eda, Universidad <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=101\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,3],"tags":[282,614],"class_list":["post-101","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-psicologia","tag-deteccion-de-la-mentira","tag-psicologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=101"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/101\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}