{"id":10,"date":"2007-11-15T02:01:38","date_gmt":"2007-11-15T00:01:38","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=10"},"modified":"2010-02-04T11:38:17","modified_gmt":"2010-02-04T09:38:17","slug":"%c2%bfcomo-pensamos-acerca-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=10","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo pensamos acerca del tiempo?"},"content":{"rendered":"<p>Antonio Rom\u00e1n<\/p>\n<p>Dept. de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2007-1.jpg\" alt=\"El tiempo seg\u00fan Dal\u00ed\" height=\"161\" hspace=\"20\" vspace=\"10\" width=\"200\" align=\"left\" \/><em>\u00bfC\u00f3mo somos las personas capaces de pensar sobre cosas que jam\u00e1s hemos podido ver o tocar? La ciencia est\u00e1 llena de conceptos e ideas abstractas como por ejemplo campo electromagn\u00e9tico. Pero tambi\u00e9n la vida cotidiana est\u00e1 plagada de conceptos sin un referente tangible, como justicia, amor o, como en el caso que nos ocupa en este art\u00edculo, la idea de tiempo. Exponemos aqu\u00ed algunas de las estrategias que utiliza nuestro cerebro para poder entender, manipular, y sentir algo que, de forma racional, no deja de ser un constructo con la etiqueta \u00abtiempo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/Roman-CC-15noviembre2007.pdf\" target=\"_blank\" title=\"Versi\u00f3n en pdf\"><!--more-->[versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Pocas cosas hay en la existencia del ser humano que sean tan importantes y al mismo tiempo tan escurridizas y dif\u00edciles de definir como el concepto de tiempo. La idea de tiempo ha sido ampliamente abordada a lo largo de la historia, desde los primeros fil\u00f3sofos, hasta las \u00faltimas propuestas de la f\u00edsica o las matem\u00e1ticas, pasando por otras disciplinas como la psicolog\u00eda, la antropolog\u00eda o la econom\u00eda. Cada una de ellas se interesa en diferentes propiedades y aporta una visi\u00f3n diferente. Al fin y al cabo, \u00a1toda nuestra existencia est\u00e1 inmersa y condicionada por el transcurso del tiempo!<\/p>\n<p>Dejando a un lado las propuestas de otras disciplinas, la ciencia cognitiva se ha preguntado, entre otras cuestiones, c\u00f3mo se representan el tiempo las personas al pensar sobre eventos cotidianos, y cu\u00e1les son los mecanismos que permiten a nuestro cerebro entender, sentir y manipular \u00e9ste y otros conceptos abstractos.<\/p>\n<p>Una propuesta que est\u00e1 recibiendo actualmente mucha atenci\u00f3n en la literatura especializada es que el pensamiento abstracto se apoya en el uso de \u00abmet\u00e1foras conceptuales\u00bb (Lakoff &amp; Johnson, 1980). Se trata de correspondencias que establecemos entre dominios conceptuales abstractos con otros m\u00e1s concretos. As\u00ed, nos permiten \u00abtraducir\u00bb las ideas abstractas a otras de car\u00e1cter m\u00e1s f\u00edsico y perceptual con las que estamos m\u00e1s familiarizados y predispuestos biol\u00f3gicamente, y nos facilitan pensar sobre ellas en t\u00e9rminos m\u00e1s familiares y que entendemos mejor.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed me voy a ocupar, en concreto, del uso del espacio para pensar acerca del tiempo. En el espacio, los objetos se sit\u00faan en puntos de los ejes delante-detr\u00e1s, arriba-abajo e izquierda-derecha, y el movimiento consiste en el cambio en las coordenadas de un objeto en esos ejes. Curiosamente, cuando nos \u00abmovemos\u00bb en el tiempo sucede igual.<\/p>\n<p>En muchos lenguajes, esta relaci\u00f3n entre tiempo y espacio se delata en expresiones como \u00abla tarea se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 del plazo acordado\u00bb, \u00abnos veremos m\u00e1s adelante\u00bb o \u00abeso ocurri\u00f3 muchos a\u00f1os atr\u00e1s\u00bb. Estas expresiones revelan la relaci\u00f3n entre tiempo y espacio, y tambi\u00e9n la asociaci\u00f3n entre momentos del tiempo con puntos concretos del espacio: el futuro est\u00e1 delante y el pasado detr\u00e1s. Adem\u00e1s, sucesos m\u00e1s remotos, hacia el pasado o el futuro, se sit\u00faan a mayores distancias de nosotros. Una posible explicaci\u00f3n para esta correspondencia est\u00e1 en nuestras experiencias sensoriomotrices: nos movemos en el espacio hacia lugares que alcanzaremos en el futuro, y dejamos atr\u00e1s sitios que acabamos de visitar y quedan por ello en el pasado.<\/p>\n<p>Pero \u00e9sta no puede ser toda la explicaci\u00f3n, porque hay culturas como la aymara, en Sudam\u00e9rica, que localizan el futuro detr\u00e1s y el pasado delante (N\u00fa\u00f1ez &amp; Sweetser, 2006). Una posible justificaci\u00f3n cultural de esta forma de relacionar el tiempo y el espacio est\u00e1 en que las cosas pasadas son las \u00fanicas de las que sabemos con certeza c\u00f3mo han transcurrido, y por tanto, podemos \u00abverlas\u00bb con claridad. En cambio, el futuro es incierto y desconocido, y de ah\u00ed que se localice detr\u00e1s, donde no podemos verlo. Por supuesto, esto abre el interrogante de qu\u00e9 factores determinan que unas culturas opten por una correspondencia entre espacio y tiempo frente a otra.<\/p>\n<p>Tal interrogante se hace a\u00fan mayor cuando constatamos que en una misma cultura pueden convivir diferentes alternativas. Por ejemplo, otra representaci\u00f3n del flujo temporal es la que sit\u00faa el pasado a la izquierda y el futuro a la derecha. Esta correspondencia no est\u00e1 convencionalizada en ning\u00fan lenguaje oral. Es decir, no existen expresiones como \u00abya nos veremos m\u00e1s a la derecha\u00bb para referirse al futuro.<\/p>\n<p>A pesar de ello, Santiago, Lupi\u00e1\u00f1ez, P\u00e9rez &amp; Funes (2007) pudieron demostrar la existencia de este modo de pensar en hablantes del castellano, un lenguaje que tambi\u00e9n sit\u00faa futuro y pasado en el eje delante-detr\u00e1s. Presentaron a sus participantes palabras que hac\u00edan referencia al pasado o el futuro (verbos conjugados en pasado o futuro), bien en la parte izquierda o derecha de una pantalla. Los participantes deb\u00edan decidir si la palabra se refer\u00eda al pasado o al futuro, y responder presionando una tecla con la mano izquierda o derecha. Los resultados mostraron que las personas eran m\u00e1s r\u00e1pidas en contestar cuando las palabras futuras se presentaban a la derecha de la pantalla y se contestaban con el bot\u00f3n derecho, que cuando se presentaban o contestaban a la izquierda. Las palabras en pasado, en cambio, eran m\u00e1s r\u00e1pidas a la izquierda que a la derecha.<\/p>\n<p>Para terminar de completar una escena compleja, parecen existir diferencias interculturales tambi\u00e9n en esta espacializaci\u00f3n lateral del tiempo. Tversky, Kugelmass &amp; Winter (1991) pidieron a ni\u00f1os ingleses, hebreos y \u00e1rabes que ordenaran sobre la mesa tres etiquetas que hac\u00edan referencia a diferentes eventos, por ejemplo, desayuno, comida y cena. Los ni\u00f1os ingleses distribuyeron los tres eventos de izquierda a derecha, los \u00e1rabes de derecha a izquierda, y los hebreos mostraron un patr\u00f3n intermedio. En este caso, la explicaci\u00f3n podr\u00eda estar en el sentido de la escritura y lectura en cada una de estas culturas. Parecer\u00eda que la exposici\u00f3n temprana y repetida al texto escrito en un sentido concreto podr\u00eda inducirnos a sentir que el tiempo fluye tambi\u00e9n en ese mismo sentido.<\/p>\n<p>Todos estos estudios, y otros muchos que escapan a esta breve pincelada sobre la concepci\u00f3n del tiempo, ponen de manifiesto algunas de las estrategias que nuestro sistema cognitivo utiliza para crear, entender y manipular cosas que nunca hemos podido ver o tocar, conceptos abstractos de vital importancia tanto para el f\u00edsico que plantea las \u00faltimas teor\u00edas acerca del cosmos como para la organizaci\u00f3n de nuestra vida diaria. Y, como suele suceder en ciencia, abren m\u00e1s interrogantes que los que ayudan a cerrar.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Lakoff, G. &amp; Johnson, M. (1980). Metaphors we live by. Chicago, IL: The University of Chicago Press.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez, R. E. &amp; Sweetser, E. (2006) With the future behind them: convergent evidence from Aymara language and gesture in the crosslinguistic comparison of spatial construals of time. Cognitive Science, 30, 1-49.<\/p>\n<p>Santiago, J., Lupi\u00e1\u00f1ez, J., P\u00e9rez, E. &amp; Funes, M. J. (2007) Time (also) flies from left to right. Psychonomic Bulletin &amp; Review, 14, 512-516.<\/p>\n<p>Tversky, B., Kugelmass, S. &amp; Winter, A. (1991). Cross-cultural and developmental trends in graphic productions. Cognitive Psychology, 23, 515-557.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo somos las personas capaces de pensar sobre cosas que jam\u00e1s hemos podido ver o tocar? La ciencia est\u00e1 llena de conceptos e ideas abstractas como por ejemplo campo electromagn\u00e9tico. Pero tambi\u00e9n la vida cotidiana est\u00e1 plagada de  conceptos sin un referente tangible, como justicia, amor o, como en el caso que nos ocupa en este art\u00edculo, la idea de tiempo. 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