Ana Torralbo
Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Madrid, España, e Instituto Beckman, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, EEUU
Gran parte de nuestra interacción con el entorno se desencadena a partir del procesamiento visual de los estímulos que nos rodean. Pero, ¿cómo puede nuestro cerebro manejar la gran cantidad de estimulación a la que estamos sometidos continuamente? Estudios recientes indican que la respuesta neuronal a los estímulos visuales se ve afectada por las limitaciones de procesamiento del cerebro.

Una serie de nuevos estudios muestran cómo la lengua afecta en determinados aspectos a la percepción cromática, proporcionando de esta manera nuevos argumentos para la Hipótesis del Relativismo Lingüístico.
Una de las grandes cuestiones de la neurociencia es la localización cerebral: ¿qué función cognitiva desarrolla cada área del cerebro? Recientemente, he propuesto que es posible avanzar en esta dirección si: a) analizamos correctamente las funciones cognitivas en sus factores de procesamiento; b) buscamos la localización cerebral de esos factores componentes; y c) integramos para ello los métodos de la neuropsicología, la neuroimagen y la psicometría.
Un estudio reciente demuestra que las ratas pueden aprender reglas abstractas similares a las que caracterizan algunas estructuras lingüísticas. Este resultado complementa estudios anteriores que han explorado hasta qué punto es posible encontrar en otras especies algunas habilidades que los humanos utilizamos en el procesamiento del lenguaje.
El estudio de la conciencia ha sido descrito como uno de los grandes desafíos de la humanidad. Es por ello que los neurocientíficos se han dedicado a estudiar la percepción visual consciente de objetos. Un reciente estudio en humanos -implantados con electrodos intracraneales por motivos clínicos- mostró la presencia de neuronas que disparan exclusivamente cuando las imágenes son percibidas conscientemente.