Rocío Martínez Gutiérrez y Rosa Rodríguez Bailón
Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento, Universidad de Granada, España
El mundo en el que vivimos es escenario de numerosas relaciones interpersonales, a menudo caracterizadas por la desigualdad existente entre sus protagonistas. Un gran número de personas son discriminadas debido a su pertenencia grupal. En este artículo planteamos los debates acerca de la relación existente entre las explicaciones que las personas discriminadas dan de su situación desfavorecida y las consecuencias psicológicas que dichas atribuciones pueden tener.

No solamente las personas antisociales por alguna lesión cerebral no sienten empatía, culpa o remordimiento a la hora de cometer actos aberrantes y profundamente inmorales hacia otros. Normalmente, personas con un desarrollado sentido moral son capaces de cometer esos actos. Más aún, muchas personas tienen la capacidad de justificar sus actos inmorales u ofensivos. La teoría de la desvinculación moral describe algunos de los mecanismos subyacentes.
Poder y altura se relacionan a menudo en el lenguaje habitual y en multitud de convenciones sociales y culturales. Estudios recientes demuestran que esta asociación tiene efectos sutiles, profundos y automáticos en nuestro razonamiento social, y sugieren un posible origen, ligado a experiencias humanas universales.
El cerebro genera ritmos sin parar. Los ritmos cerebrales constituyen un lenguaje de comunicación entre neuronas mientras procesan información. La investigación dedicada a descifrar este lenguaje está revolucionando tanto teorías neurocientíficas como aplicaciones clínicas y tecnológicas. Hoy se piensa que los ritmos cerebrales cumplen un papel crucial en funciones cognitivas como percibir, recordar o moverse. El control a través del pensamiento de objetos electrónicos reales o virtuales ha dejado de ser una ficción gracias al desarrollo de la interfaz cerebro-computadora.
Las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones ofrecen la posibilidad de que las personas cooperen para generar y compartir conocimiento utilizando el lenguaje natural como herramienta de comunicación.