Mariola Giménez-Salvador e Ignacio Máñez
ERI Lectura, Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universitat de València, España

(cc) Mariola Giménez.
¿Es la IA una herramienta educativa revolucionaria o más bien un riesgo para el aprendizaje? Mientras que algunos ven en ella una oportunidad para la personalización del aprendizaje y la optimización de tareas tediosas, otros temen que fomente la dependencia cognitiva. Estudios recientes que han explorado los efectos de la IA en el alumnado sugieren que su impacto depende del uso que se haga de ella. Una formación adecuada y un enfoque reflexivo pueden maximizar sus beneficios y minimizar sus riesgos. Para ello, es clave integrar la IA de manera estratégica en las actividades académicas, asegurando que potencie, y no reemplace, las habilidades esenciales del alumnado.


Las comas, aunque parezcan un detalle menor, son elementos importantes en la escritura y la lectura. Este signo ortográfico, que tardó siglos en estandarizarse, puede ayudar a integrar las palabras en la frase e inducir matices expresivos, mejorando la claridad del texto. Saber emplear las comas se asocia a una mejor comprensión lectora en estudiantes de secundaria. No obstante, en lectores universitarios, su omisión en frases aisladas solo afecta mínimamente a la lectura. Esto es consistente con la capacidad de leer obras en las que, a efectos estilísticos, el uso de las comas es restringido, como las de José Saramago.

