El secreto mejor guardado de las catedrales

Pablo Solana Romero
Facultad de Psicología, Universidad de Granada, España

(dp) John Towner.

(dp) John Towner.

Dentro de las múltiples construcciones religiosas, las catedrales destacan por ser las más altas. ¿Hay alguna razón para esta decisión de diseño? Las observaciones de Hall en los años sesenta apuntan que la gente expresa tener gran sensación de libertad y contacto con lo divino dentro de estos lugares. ¿Podría ser la altura del techo la causante de este efecto? Una investigación de Meyers-Levy y Zhu (2008), además de otras basadas en la Teoría del Nivel de Conceptualización, sugieren que así es.

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“Aliena contempló durante largo tiempo las hileras de arcos, grandes a nivel del suelo, pequeños encima y medianos en la parte superior. El ritmo regular de la arcada, pilar, arco, pilar, producía una especie de satisfacción profunda”. Así describe Ken Follet en su conocido bestseller “Los pilares de la Tierra” (1989) la experiencia de una de sus personajes dentro de una catedral. Sin duda, estas construcciones esconden algo especial que sobrecoge a ateos y creyentes. Pero, más allá de su innegable valor artístico y religioso, ¿cuál es la magia que esconden estos lugares?

Ya en los años sesenta, el antropólogo estadounidense Edward T. Hall observó que la gente asociaba las catedrales con mayores sensaciones de libertad y contacto con el universo, mientras que las capillas se asociaban más con el confinamiento y la restricción (Hall, 1966). Algunos autores creen que esto se debe a que existe una asociación entre los techos altos y la libertad, y los techos bajos y el confinamiento. ¿Podría esta asociación hacer que las personas modifiquen su forma de pensar?

Para poner a prueba esta hipótesis, en 2008, Meyers-Levy y Zhu idearon un ingenioso estudio. Para ello, usaron salas con techos a diferente altura. Para el techo alto utilizaron salas normales de su laboratorio, mientras que para el techo bajo hicieron instalar techos falsos que hacían que la altura del techo disminuyese. Lo primero que hacían era dejar a los participantes en las salas durante un minuto, para que se dieran cuenta de la altura de la habitación. Con este fin, colgaron varias lámparas del techo para hacer evidente su altura. Tras esto, los participantes realizaban una serie de tareas.

Las tareas del estudio pretendían medir el tipo de procesamiento que los participantes usaban en cada caso: más global o más específico para cada estímulo. Por ejemplo, una de las tareas que usaron era pedir a los participantes que evaluaran cómo de lisos eran dos objetos. Ambos objetos eran bastante lisos en general, pero también tenían detalles toscos. Los autores esperaban encontrar que cuando el techo fuese alto, mayor sensación de libertad habría. Esto a su vez daría lugar a un procesamiento más global, haciendo que los objetos se evaluaran como más lisos, al ser ésta la característica que comparten. Por el contrario, un techo más bajo haría que se centrasen más en los detalles de cada objeto y los evaluasen como menos lisos.

Los resultados apoyaron esta hipótesis. Sin embargo, un segundo experimento mostró que el efecto sólo se daba si las personas eran conscientes de la altura del techo. En él, las lámparas podían estar colgadas del techo o colocadas en otro sitio de la habitación. Cuando estaban colgadas del techo hacían evidente su altura y las personas mostraban un procesamiento más global. Por el contrario, cuando las luces estaban en otro sitio y no captaban la atención de los participantes hacia el techo, no había ningún efecto. Este resultado indica que más que la altura real del techo, lo que importa es la percepción que cada uno tiene de dicha altura.

La Teoría del Nivel de Conceptualización (Construal Level Theory; Trope y Liberman, 2010) hace predicciones similares. Desde esta teoría se propone que podemos procesar nuestro entorno de una forma más abstracta o más concreta. Por ejemplo, podemos entender que un grupo de niños está jugando con una pelota (más concreto) o que se están divirtiendo (más abstracto). Además, la teoría propone que el que pensemos de forma más o menos abstracta depende de algo llamado distancia psicológica. Este término hace referencia a la distancia subjetiva que una persona percibe que existe entre ella y cualquier otra cosa, ya sea un lugar (distancia espacial), el momento de un evento (distancia temporal), otra persona (distancia social)… Cuanta mayor sea la distancia psicológica, mayor será el nivel de abstracción que adopta una persona. Estudios hechos en este contexto han mostrado que la distancia percibida dentro del eje vertical (arriba-abajo) es capaz de modificar el nivel de abstracción (Slepian, Masicampo y Ambady, 2015). Por tanto, percibir un techo alto haría que pensáramos de forma más abstracta. Esto implica procesar las cosas de forma más global, tal y como decían Meyers-Levy y Zhu.

Otros estudios indican que el simple hecho de mirar hacia arriba también aumenta el nivel de abstracción (véase, p. ej., Van Kerckhove, Geuens y Vermeir, 2015). Por tanto, una plausible explicación de aquel efecto que observó Hall podría ser que la gran distancia que percibimos que hay hasta el techo de las catedrales, sumado al hecho de tener que elevar la mirada para contemplarlo, favorece esa forma de pensar más abstracta, más global, más espiritual.

Sea o no ésta toda la explicación de por qué las catedrales son tan altas, está claro que estas maravillas arquitectónicas esconden un misterioso poder capaz de alterar el pensamiento humano. La próxima vez que visite una catedral, alce la vista y sienta algo similar a lo que nos describía Follet, comprenderá un poco más acerca del porqué de esa experiencia.

Referencias

Follet, K. (1989). Los Pilares de la Tierra. Madrid: DEBOLSILLO.

Hall, E.T. (1966). The Hidden Dimension. New York: Doubleday.

Meyers-Levy, J., y Zhu, R. (2007). The influence of ceiling height: The effect of priming on the type of processing that people use. Journal of Consumer Research, 34, 174-186.

Slepian, M. L., Masicampo, E. J., y Ambady, N. (2015). Cognition from on high and down low: Verticality and construal level. Journal of Personality and Social Psychology, 108, 1-17.

Trope, Y., y Liberman, N. (2010). Construal-level theory of psychological distance. Psychological Review, 117, 440-463.

Van Kerckhove, A., Geuens, M., y Vermeir, I. (2015). The floor is nearer than the sky: How looking up or down affects construal level. Journal of Consumer Research, 41, 1358-1371.

Manuscrito recibido el 26 de noviembre de 2019.
Aceptado el 12 de enero de 2020.

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