Animalizando a los pobres, mecanizando a los ricos: la relación entre la clase social y la deshumanización

Mario Sainz (a,b) y Rocío Martínez (a)

(a) Dept. de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento, Facultad de Psicología, Universidad de Granada, España

(b) Dept. de Psicología, Universidad de Monterrey, México

(cc) Emiliano.

(cc) Emiliano.

El incremento de la desigualdad económica tiene graves consecuencias en las relaciones intergrupales e interpersonales. Diferentes estudios han mostrado que la brecha económica entre personas de clase baja y alta favorece la deshumanización de los grupos que se encuentran en los extremos de la jerarquía social. En el presente artículo se revisan los trabajos recientes que han permitido identificar la animalización de los grupos de clase baja, así como la mecanización de la clase alta.

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El incremento de la desigualdad socioeconómica favorece que las diferencias de clase social sean más prominentes durante las interacciones interpersonales e intergrupales. El trabajo de Durante, Tablante y Fiske (2017) ha mostrado que este incremento de la desigualdad se asocia con una tendencia a desarrollar una visión estereotipada de los grupos que ocupan los extremos de la jerarquía social, es decir, los grupos de clase baja (pobres) y los de clase alta (ricos/as). Además, de forma preocupante, estudios recientes muestran que dichos grupos también son deshumanizados (Loughnan, Haslam, Sutton y Spencer, 2014; Sainz, Martínez, Moya y Rodríguez-Bailón, 2018).

La deshumanización consiste en negar la humanidad a otras personas o grupos (Haslam, 2006). Según el modelo de las dos dimensiones de humanidad (Haslam, 2006) existen dos formas de deshumanizar: la animalización y la mecanización. La primera consiste en considerar que los miembros del grupo deshumanizado son personas incultas, poco cívicas y carentes de racionalidad y autocontrol. Por ejemplo, las minorías étnicas o las personas migrantes son a menudo percibidos de forma animalizada. La segunda, esto es, la mecanización, surge cuando se percibe a los demás como si fuesen máquinas frías, superficiales, carentes de emociones e incapaces de interactuar con el mundo que les rodea. Esta forma de deshumanización se ha observado en diferentes contextos. Por ejemplo, en los estudios realizados por Martínez, Rodríguez-Bailón y Moya (2012) con muestra española pusieron de manifiesto cómo se mecanizaba al exogrupo alemán. Esta forma de deshumanización también se ha observado en el contexto sanitario donde algunos autores señalan que el personal médico deshumaniza a sus pacientes al considerarlos objetos que deben reparar (Haque y Waytz, 2012).

Desde la Psicología Social, estudios recientes han analizado la deshumanización de los grupos de pobres y ricos en diferentes sociedades (p.ej., Loughnan y col., 2014; Sainz y col., 2018). El trabajo de Loughnan y colaboradores examina la animalización de grupos de clase baja, tales como los “White Trash” estadounidenses o los “Chavs” en Reino Unido. Los autores presentaron un listado de rasgos a los participantes (por ejemplo, civilizados, impacientes) y se les pidió que evaluasen en qué medida dichos rasgos eran característicos de los grupos mencionados (todos ellos de clase baja) y hasta qué punto eran rasgos que se podrían aplicar a los animales, como las ratas o los perros. Los resultados mostraron que existe una correlación entre los rasgos que se asocian a las personas pobres y los rasgos que se atribuyen a los animales. Posteriormente, Sainz y col. (2018) replicaron estos resultados mediante una metodología implícita en el laboratorio (Test de Asociación Implícita). Los hallazgos de este estudio mostraron que la asociación entre las palabras relacionadas con los grupos pobres (p. ej., inferior, subordinado) y las palabras asociadas con rasgos de animales (p. ej., salvaje, instintivo) se genera de forma más rápida (tiempo de reacción) que la asociación que se basa en la relación opuesta (p. ej., clase baja/máquina o clase alta/animal). Así, los estudios descritos anteriormente muestran que existe una tendencia tanto explícita como implícita a percibir a las personas de clase baja como seres animalizados.

De forma complementaria, los estudios realizados por Sainz y col. (2018) pusieron de manifiesto que los grupos de clase alta también pueden ser deshumanizados. Sin embargo, en este caso se observó que fueron percibidos de forma mecanizada, esto es, como individuos fríos, carentes de emociones y sin capacidad para preocuparse por los demás. Así, a través de tres experimentos utilizando procedimientos tanto explícitos como implícitos se mostró cómo se tiende a asociar a las personas de clase alta con rasgos relacionados con la mecanización.

La investigación sobre deshumanización muestra cómo los grupos de clase baja y alta son animalizados y mecanizados, respectivamente. Esto puede podría favorecer la justificación de la desigualdad socio-económica que existe entre los diferentes colectivos de nuestra sociedad. En este sentido, los autores de estos trabajos (Loughnan y col., 2014; Sainz y col., 2018) consideran que la deshumanización de los grupos de clase baja y alta puede influir en el apoyo a ciertas políticas públicas destinadas a reducir dicha brecha social. Así, es posible que las personas que tiendan a deshumanizar a los grupos de clase social baja sean quienes rechacen en mayor medida las ayudas sociales dirigidas a estos grupos, mientras que las personas que deshumanizan a los grupos de clase alta apoyen en mayor medida las políticas de impuestos progresivos. Teniendo presente las consecuencias negativas de la deshumanización de las personas que difieren en clase social, parece crucial que la investigación en Psicología Social siga profundizando en el análisis de los mecanismos que permitan reducir la deshumanización de dichos grupos.

Referencias

Durante, F., Tablante, C. B., y Fiske, S. T. (2017). Poor but warm, rich but cold (and competent): Social classes in the Stereotype Content Model. Journal of Social Issues, 73, 138–157.

Haque, O. S., y Waytz, A. (2012). Dehumanization in Medicine: Causes, solutions, and functions. Perspectives on Psychological Science, 7, 176–186.

Haslam, N. (2006). Dehumanization: An integrative review. Personality and Social Psychology Review, 10, 252-254.

Loughnan, S., Haslam, N., Sutton, R. M., y Spencer, B. (2014). Dehumanization and social class: Animality in the stereotypes of “White trash,” “Chavs,” and “Bogans”. Social Psychology, 45, 54–61.

Martínez, R., Rodríguez-Bailón, R., y Moya, M. (2012). Are they animals or machines? Measuring dehumanization. The Spanish Journal of Psychology, 15, 1110-1122.

Sainz, M., Martínez, R., Moya, M., y Rodríguez-Bailón, R. (2018). Animalizing the disadvantaged, mechanizing the wealthy: The convergence of socioeconomic status and humanity attributions. International Journal of Psychology. doi:10.1002/ijop.12485

Manuscrito recibido el 26 de julio de 2018.
Aceptado el 19 de noviembre de 2018.

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